domingo, 17 de diciembre de 2017

Flora y fauna del hábitat 5210 en Cabo Tiñoso: Matorrales arborescentes de Juniperus.


Estamos a mitad del mes de diciembre y sigue sin llover, en el otoño más seco que se recuerda en décadas, así que no hemos podido todavía plantar más que algunas bellotas por el monte. Mientras esperamos que llueva, si es que lo hace, os contamos algunas cosas sobre los ecosistemas en los que estamos actuando. 

Uno de los hábitats más interesantes del parque natural de la Sierra de la Muela, Cabo Tiñoso y Roldán, es el de los matorrales arborescentes de especies de Juniperus, el denominado hábitat 5210.

Cabo Tiñoso se sitúa en el extremo occidental del municipio de Cartagena. Junto con el Cabo de Gata conforma el lugar que acumula la menor cantidad media de precipitaciones anuales de la Península Ibérica, en torno a 150 mm/anuales. Al mismo tiempo, la benignidad de las temperaturas y la ausencia de heladas determinan la clasificación de este entorno dentro del denominado piso bioclimático inframediterráneo. 


Vista de la Bahía de Cartagena desde Castillitos en Cabo Tiñoso.

Estas condiciones únicas de temperaturas suaves y extrema aridez determinan la presencia de comunidades vegetales únicas en Europa, incluyendo numerosos endemismos del sureste de España, así como especies procedentes de África, denominadas iberoafricanismos. Entre éstos, destaca especialmente la presencia del cornical (Periploca angustifolia), una especie de origen tropical que sólo crece en Europa en las costas de la Región de Murcia y Almería y que estructura algunos de los hábitats más importantes del inframediterráneo en el sureste. 


Cornical (Periploca angustifolia) en El Portús, especie iberoafricana característica de la flora del litoral del sureste. 

En el corazón del Cabo Tiñoso, ARBA Cartagena está llevando a cabo la restauración forestal de uno de los hábitats característicos de este enclave: El denominado hábitat 5210: 'matorrales arborescentes de Juniperus ssp.' que se caracteriza por la presencia de especies del género Juniperus, en este caso, la sabina negra (Juniperus phoenicea) y el enebro (Juniperus oxycedrus)

Los enebros y sabinas se asientan típicamente sobre suelos calizos muy rocosos y con orientación norte en Cabo Tiñoso y bastante pendiente, en algunos casos hasta casi verticales. Conforman formaciones abiertas de matorral, mayoritariamente compuestas por palmitos, entre los que sobresalen, de forma dispersa, grandes ejemplares de enebros y sabinas. 


El palmito (Chamerops humilis) es la única palmera europea. Se trata de una especie especialmente adaptada al clima mediterráneo y que estructura gran cantidad de hábitats en el sureste. En Cabo Tiñoso podemos encontrar algunos palmitares realmente espectaculares.


Palmitar camino del Cantalar, en Cabo Tiñoso. 



La sabina negra y el enebro, por otro lado, son especies extremadamente escasas en las sierras de Cartagena  debido, sobre todo, a su explotación en el pasado por sus madera de excelente calidad y por su crecimiento extraordinariamente lento. La mayor parte de los ejemplares antiguos de sabina negra existentes en Cabo Tiñoso se han salvado por encontrarse en cortados de imposible acceso.



Sabina (Juniperus phoenicea) y palmitos (Chamaerops humilis) en el Puntal del Moco. 

Junto con el palmito y la sabina negra, crecen en Cabo Tiñoso en este hábitat otras especies adaptadas a las especiales condiciones de aridez de la zona.

Los escobones (Ephedra fragilis) son una gimnosperma muy resistente a la sequía. 



Ephedra fragilis con fruto en el entorno del Mar Menor. 

La coscoja (Quercus coccifera), de la familia de las encinas, crece en las zonas más sombrías y resguardadas de Cabo Tiñoso, ya que requiere algo más de humedad que el resto de las especies. 

   

Para la coscoja (Quercus coccifera) utilizamos el método de la siembra directa de la bellota en el monte. En la foto de la derecha, bellotas preparadas para la siembra. 

El lentisco (Pistacia lentiscus), el espino negro (Rhamnus lycioides) y el esparto (Stipa tenacísima), son también especies fundamentales de estos ecosistemas áridos del Mediterráneo. Todas ellas las utilizamos en nuestra restauración del espacio en el que estamos actuando. 



Recogiendo semillas de sabina negra. 


Vista general de la plantación y el sistema de riego. 


  

Dos plantones de lentisco (Pistacia lentiscus) a la izquierda y de sabina negra (Juniperus phoenicea) a la derecha. 

La fauna de la Sierra de la Muela y Cabo Tiñoso.

Enebros, sabinas y palmitos aportan alimento a numerosas aves y mamíferos, sobre todo en invierno, época en la que sus frutos alcanzan la madurez. Así, estos frutos carnosos son consumidos por zorzales, currucas, mirlos, zorros, tejones y garduñas.


Palmizones o dátiles de zorra, el fruto del palmito que ofrece un imprescindible alimento a la fauna de nuestros montes durante el invierno. 

Las aves del género Turdus (mirlos y zorzales) constituyen un elemento estructural imprescindible de las formaciones de enebros y sabinas, ya que, al ingerir estos frutos, depositan posteriormente sus semillas en otro lugar, contribuyendo así de forma fundamental a la regeneración de estos hábitats.
   

Frutos de Juniperus phoenicea
  
Los frutos de la sabina y el enebro son devorados y su semilla dispersada por mirlos y zorzales. En la foto un mirlo común (Turdus merula). 

El parque regional de la Sierra de la Muela, Cabo Tiñoso y Roldán cuenta con numerosas especies de animales, en muchos casos desconocidos para los que viven o frecuentan el espacio natural. 

Gracias al espectacular blog Cuaderno de Campo, es posible ver a muchos de estos animales, normalmente de hábitos nocturnos, en su entorno natural y captados por medio de cámaras de fototrampeo. 


Gineta (Genetta genetta) en la Sierra de la Muela, fotografía del blog Cuaderno de Campo, una especie sobre la que se discute su origen natural o introducido desde África.

Otros sorprendentes mamíferos habituales de las noches de este espacio natural son el gato montés (Felis silvestris), el antepasado salvaje del gato doméstico.  



Gatos monteses en La Muela. Vídeo del blog Cuaderno de Campo,

En los siguientes vídeos, grabados en la Sierra de La Muela, se pueden ver ejemplares de las siguientes especies: 




Vídeo del blog Cuaderno de Campo,




Vídeo del blog Cuaderno de Campo,




Vídeo del blog Cuaderno de Campo,

Son también muy frecuentes los Jabalíes (Sus scrofa).  


Para terminar la lista de mamíferos, en Cabo Tiñoso está presente también el muflón de Córcega (Ovis musimon), introducido desde hace unos años y que constituye una especie invasora para la que hay planes de erradicación y sustitución por la autóctona cabra montesa ibérica (Capra pyrenaica). 



Macho de muflón de Córcega en Cabo Tiñoso.


Hembra de muflón de Córcega en Cabo Tiñoso.

Junto a estos mamíferos, se puede destacar también la presencia de aves tan emblemáticas y escasas como el águila perdicera (Aquila fasciata), el águila real (Aquila chrysaetos) o el búho real (Bubo real)

Entre los reptiles hay que mencionar la presencia de camaleones (Chamaeleo chamaeleon), especie de origen también discutido en el sureste de España, y de la tortuga mora (Testudo graeca). 




Tortuga mora (Testudo graeca) en la Morra de los Garabitos. 


Camaleón común (Chamaeleo chamaeleon) en el monte Roldán. 

Por último, una de las joyas faunísticas del sureste y presente en el parque es el insecto conocido como aceitera real (Berberomeloe insignis), endemismo exclusivo del sureste de España (Región de Murcia y provincias de Almería y Granada). 


Aceitera real (Berberomeloe insignis), endemismo exclusivo del sureste de España. 





viernes, 8 de diciembre de 2017

DESCUBRIMIENTOS BOTÁNICOS DE ARBA CARTAGENA


Mientras esperamos la lluvia para poder plantar árboles en este otoño tan seco, vamos a darle un poco de actividad al blog y os vamos a contar algunos de los descubrimientos que hemos ido haciendo en los últimos años por los montes de Cartagena.



En las numerosas salidas de campo que hacemos nos hemos ido encontrando con especies que nunca antes habían sido citadas antes en el Campo de Cartagena, con poblaciones desconocidas de árboles raros o singulares de nuestra flora. Aquí mostramos un pequeño catálogo.

Quercus faginea en Peñas Blancas. 


Uno de los descubrimientos más sorprendentes se produjo en la Loma de las Carrascas, bajo la sombra dePeñas Blancas, donde uno de los compañeros de ARBA se topó con un ejemplar joven de rebollo o quejigo (Quercus faginea) .  El quejigo es un árbol de la familia de la encina adaptado a zonas con más humedad que las que podemos encontrar en nuestros campos. Los ejemplares más cercanos se encuentran en Carrascoy y Lorca.


Este individuo ha sido casi con toda seguridad plantado por el ser humano, ya que no existen citas de quejigos por los alrededores en muchos kilómetros a la redonda. Sin embargo, la sola presencia de esta especie por nuestros montes es indicativa por un lado de la extremada resistencia del quejigo a la sequía y, por otro, que, con mucha probabilidad, esta especie estuvo presente por nuestras sierras en el pasado, como lo pueden indicar topónimos que han conservado las referencias a este árbol, como el Collado de la Rebollada en Atamaría. 


Crataegus ssp. en Calblanque

En otoño de 2011 nos topamos en el Cabezo del Horno de Calblanque con un ejemplar de majuelo (Crataegus spp.). Posiblemente, a falta de confirmación por alguien experto, se trate de la especie Crataegus granatensis o de algún híbrido entre éste y el majuelo común.  El ejemplar joven, con seguridad de origen natural, probablemente nació de semilla transportada en el estómago de algún pájaro y depositada en esta zona. Los ejemplares más cercanos para esta familia se encuentran en el entorno de la Sierra de Carrascoy y se trata de híbridos bastante similares a éste. 


Majuelo (Crataegus spp. entre palmitos en Calblanque).

Hasta ese momento, se trataba de la primera cita de la familia Crataegus en todo el Campo de Cartagena, hasta que hace un par de años, el agente forestal Pedro Solano descubrió un gran ejemplar de majuelo albar (Crataegus monogyna) en la zona de Las Palas (Fuente Álamo). 


Majuelo común en Las Palas. 


Detalle de la floración del majuelo de Las Palas. 


Ruscus aculeatus en el Roldán. 


En agosto de 2013, durante una salida mañanera, nos topamos con algunos ruscos (Ruscus aculeatus) en la zona del Monte Roldán. El rusco es una especie de climas mediterráneos húmedos y en Cartagena es extremadamente rara, con algunas reducidas poblaciones en las umbrías de La Muela, Calblanque y Peñas Blancas. 


Rusco con su fruto entre palmitos en el Roldán. 


Flora dunar en el Mar Menor.


Durante el verano de 2016 estuvimos peinando todo el entorno del Mar Menor con el objetivo de presentar alegaciones tanto a los planes de gestión de los espacios naturales del Mar Menor como al nuevo Plan General Urbano de Cartagena. El objetivo era censar de forma minuciosa todas las poblaciones y ejemplares de especies en peligro de extinción, como la esparraguera del Mar Menor (Asparagus macrorrhyzus) y la zanahoria marítima (Echinophora spinosa). En el proceso descubrimos una nueva población de Echinophoras en la zona de El Vivero. 


Zanahoria marítima (Echinophora spinosa) en El Vivero de La Manga. 

Durante el proceso de censado, también pudimos comprobar que la especie Artemisia gallica está bastante más extendida por todos los saladares del Mar Menor de lo que se pensaba. Artemisia gallica había sido citada en contados enclaves alrededor de la laguna. Despues de este censo, se descubrieron bastantes poblaciones nuevas con muchos individuos  en la zona de El Vivero y diversos solares al norte de La Manga, así como en La Loma de Mar de Cristal y en Playa Paraíso y salinas de Marchamalo.


Artemisia gallica en Mar de Cristal. 

Orchis x dulukae


Durante los primeros meses de 2017, el agente forestal Pedro Solano descubrió algunos ejemplares de un extraño híbrido de dos orquídeas: Orchis x dulukae (orchis collina x orchis papilionacea). A la primera población descubierta se sumaron inmediatamente otras dos, una de las cuales fue registrada por ARBA Cartagena en el entorno de la ciudad.


Orchis x dulukae (híbrido de orchis collina x orchis papilionacea) 

Caralluma munbyana en Peñas Blancas.


El género Caralluma o chumberillos de lobo, está representado en el Campo de Cartagena por dos especies diferentes: Carralluma europaea, no muy abundante pero con una distrubución amplia a lo largo de las laderas soleadas de toda la costa, y Caralluma munbyana, propia de zonas más continentales del interior de la Región de Murcia, Albacete y Alicante. Caralluma munbyana se conocía en Cartagena por la presencia de un único ejemplar en Peñas Blancas. En mayo de 2013 descubrimos un segundo ejemplar a unos cientos de metros del anterior que confirmaría la existencia de una población bastante mayor de lo pensado hasta ahora. 


Chumberillo de lobo (Caralluma munbyana) en Peñas Blancas. Los dos 'cuernos' son en realidad los frutos donde se alojan las semillas. 

Varicas de San José en Peñas Blancas. 


Al mismo tiempo que encontrábamos el ejemplar de chumberillo de lobo, encontramos a unos cientos de metros una nueva población, compuesta por varias decenas de ejemplares, de varica de San José (Narcissus tortifolius) en Peñas Blancas. 

Narcissus tortifolius es un endemismo del sureste de la Península ibérica, presente sólo en espartizales y tomillares de enclaves muy concretos del este de la Provincias de Almería y sur de la  Región de Murcia, entre Cartagena y Mazarrón.


Narcissus tortifolius en Peñas Blancas. 

Ranunculus bullatus y Merendera filifolia en Calblanque. 


El botón de oro (Ranunculus bullatus) fue citado en los años 50 en el monte Calvario y Cabezo Ventura de Cartagena. Desde entonces, hacía décadas que la especie había desaparecido de la Región de Murcia a excepción de una pequeña población en estado precario en la Isla del Ciervo en el Mar Menor. En otoño de 2014 descubrimos una nueva población compuesta por miles de ejemplares en excelente estado dentro de los límites del Parque Regional de Calblanque.



Botón de oro (Ranunculus bullatus) en Calblanque. 

Botón de oro (Ranunculus bullatus) en Calblanque. 

Al mismo tiempo y muy cercanas a los Ranúnculos, nos encontramos con dos nuevas poblaciones de Merendera filifolia, también dentro del Parque Regional de Calblanque.


Merendera filifolia en Calblanque. 

Pistacia x saportae en el Roldán.


En una salida por el entorno del Monte Roldán, para recogida de semillas de sabina negra, un amigo de la asociación, Loic Lassere, se topó con lo que parecía un lentisco raro. Al acercarse, se percató de que se trataba del híbrido Pistacia x saportae, mezcla de lentisco (Pistacia lentiscus) y terebinto (Pistacia terebinthus).


Pistacia x saportae, durante el otoño, conserva las hojas como uno de sus progenitores (Pistacia lentiscus), pero éstas adquieren un color amarillento, herencia de la cualidad caducifolia del otro progenitor (Pistacia terebinthus). 


Madroñal por el Puntal del Moco.


Por último, durante el otoño de 2017, en una salida por el monte para recoger bellotas de coscoja, nos encontramos sorprendentemente con el mejor madroñal de toda la zona litoral de la Región de Murcia. Los madroños, propios de zonas más húmedas y muy esquilmados por la excelente calidad de su madera, son extremadamente raros por nuestros montes. En Cartagena, únicamente se conocían dos poblaciones supervivientes, una en un cortado bastante inaccesible de la umbría de la Sierra de la Muela, y otra, extremadamente maltratada por un rebaño de cabras cimarronas, en la zona de la rambla de El Esparrillar, en Valdelentisco. Una tercera población en el Cabezo del Horno de Calblanque ha terminado desapareciendo en los últimos años por la sequía y la competencia con los pinos. Esta nueva población, acantonada en una umbría en las cercanías del monte Roldán, está compuesta por varios individuos dispersos en un palmitar con aladiernos, coscojas y enebros. La población está en un excelente estado con abundante floración y fructificación. 


Palmitar donde se encuentran los madroños. 


Precioso ejemplar de madroño 


Durante el mes de diciembre, se pueden ver simultáneamente frutos y flores en el árbol.






Para nosotros es increíble comprobar la extraordinaria riqueza y diversidad de nuestros montes, y, sobre todo, nos impresiona la cantidad de sorpresas que nos pueden deparar. Esperamos poder seguir aumentando en esta sección con los descubrimientos de nuevas especies y poblaciones en el futuro.