domingo, 28 de junio de 2020

La trinchera verde.







LOS CAMBIOS CLIMÁTICOS Y LA RESPUESTA DE LOS ECOSISTEMAS.

Con el final del último de los periodos glaciares, hace sólo unos 12.000 años, finalizó el Pleistoceno y se inició el periodo geológico del Holoceno: Las temperaturas en toda la tierra comenzaron a ascender y aparecieron como disponibles para nuestra especie enormes superficies de tierra muy fértil en un clima muy apropiado para la agricultura. En nuestro sureste ibérico las precipitaciones comenzaron a descender y el clima se empezó a hacer cada vez más seco, hasta llegar a convertirse en un clima de tipo estepario cálido (Bsh en la clasificación climática de Köppen). Hace ya 12.000 años que nos encontramos en el límite del desierto.

Durante estos últimos 12.000 años, de forma natural, se han ido dando cambios, tanto en temperaturas como en precipitaciones y, así, se han documentado tanto épocas  de temperaturas más elevadas que la actual, como el denominado periodo cálido romano - que favoreció la agricultura y el crecimiento de la población- como épocas más frías, como la pequeña edad del hielo entre los siglos XVI y XIX. 

Hasta el siglo XIX, en un entorno de economía pre-industrial, la afectación humana sobre el entorno no debía ser demasiado relevante, con enormes superficies de terreno poco alteradas por las que las plantas y los animales podían ir desplazándose en respuesta a los lentos cambios del clima. Los animales podían migrar libremente entre diferentes regiones y las plantas irían variando su área de distribución, cambiando de latitud o ascendiendo o descendiendo altitudinalmente, en respuesta al ascenso y descenso de las temperaturas. 

En la actualidad, la alteración del entorno es tan grande que la movilidad de las especies y ecosistemas, ante cualquier eventual modificación de los parámetros climáticos, se convierte en imposible, condenando a numerosas especies de plantas y animales, aisladas en pequeños reductos protegidos, a una extinción cierta. Los espacios naturales se encuentran altamente fragmentados y aislados por campos de agricultura intensiva, infraestructuras de comunicaciones, polígonos industriales o grandes espacios urbanizados. La vulnerabilidad de nuestros ecosistemas, en el límite del desierto, a un cambio climático acelerado es, por lo tanto, extrema.

 
La superficie de las mejores y más fértiles tierras del Campo de Cartagena ha sido alterada por el ser humano casi al 100%, relegando los hábitats naturales a las zonas marginales, pedregosas e incultivables. 

El arto (Maytenus senegalensis) es una especie iberonorteafricana que se encuentra acantonada en los lugares más húmedos de nuestras sierras entre Portmán y Cabo de Palos y cuyo futuro se encontraría muy comprometido ante un eventual descenso, incluso pequeño, en las precipitaciones. 

Según los modelos previstos de cambio climático, para final de siglo, en el denominado escenario A2 del observatorio de salud y cambio climático (SRES), el ciprés de Cartagena (Tetraclinis articulata), una de las joyas botánicas de nuestras sierras, desaparecería de los montes de Cartagena. Fotografía de José Antonio López Espinosa.


LAS SIERRAS DE CARTAGENA, UN PUNTO CALIENTE DE LA BIODIVERSIDAD EN EUROPA.
 
La Región de Murcia y nuestras sierras de Cartagena son sede de una extraordinaria biodiversidad, al confluir especies de flora de orígenes muy diversos: especies paleotropicales, especies de origen norteafricano, mediterráneas, incluso iraníes, así como numerosos endemismos.

El hábitat de la esparraguera del Mar Menor (Asparagus macrorrhizus), un endemismo exclusivo del Campo de Cartagena, desaparecería casi por completo hacia 2099 para un escenario  de  936  partes  por  millón  (ppm)  de  CO2  en la  atmósfera  para  final  de  siglo (senda RCP 8.5) en la atmósfera por la subida del nivel del mar.

A lo largo de toda nuestra cadena montañosa litoral, de este a oeste, nos encontramos ecosistemas de un valor incalculable. Empezando por el Parque Regional de Calblanque, entre Cabo de Palos y Portmán, se sitúa un enclave caracterizado por la gran diversidad de ambientes: cuenta con bosques iberoafricanos de ciprés de Cartagena (Tetraclinis articulata), pinares de pino carrasco, restos de antiguos encinares, matorrales esclerófilos, ramblas, dunas, paleodunas, calas y acantilados, así como una cuenca endorreica en la que se encuentran las Salinas del Rasall. 


Los matorrales esclerófilos del hábitat 5220 contienen numerosas especies iberoafricanas. En el Cabezo del Atalayón en Calblanque se localiza una de las escasas poblaciones de brezo blanco (Erica arborea) de la Región de Murcia. 
 
Le sigue la Sierra Minera de Cartagena-La Unión y la sierra de La Fausilla, con tres microrreservas de flora en la Cuesta de las Lajas, la Cola del Caballo y La Porpuz y las alturas del Sancti Spíritu. 

Matorrales arborescentes de palmitos, artos, lentiscos, mirtos, aladiernos, etc. en la Microrreserva botánica de la Cola del Caballo (La Unión)

Al oeste de Cartagena, el Parque Natural de la Sierra de la Muela, Cabo Tiñoso y Roldán, constituye el punto, junto con el Cabo de Gata, de menor pluviometría de la Unión Europea, conformando un ecosistema estepario y semidesértico con especies adaptadas a estas extremas condiciones.

Palmitares de Chamaerops humilis, Periploca angustifolia, etc. en Cabo Tiñoso. Fotografía de Eduardo Agüera.

En torno al Mar Menor, nos encontramos con los espacios protegidos del Cabezo de San Ginés y del Sabinar, así como las islas volcánicas del Mar Menor y diversos ecosistemas dunares y de saladar en torno a la laguna salada. 


Matorrales iberoafricanos de palmitos con orovales (Withania frutescens), artos (Maytenus senegalensis) y cornicales (Periploca angustifolia) en el Cabezo de San Ginés.

El panorama de nuestra biodiversidad se completa con los espacios protegidos de los Cabezos del Pericón y Los Victorias, donde se protegen hábitats singulares y excepcionales en Europa como los azufaifares, así como endemismos exclusivos en peligro de extinción, como el garbancillo de Tallante (Astragalus nitidiflorus).


LA TRINCHERA VERDE: UNA BARRERA CONTRA LA DESERTIZACIÓN Y POR LA PRESERVACIÓN DE LA BIODIVERSIDAD.



El Programa Trinchera Verde (Green Trench Programme, en su acepción en inglés) es una iniciativa de ARBA Cartagena que nace en enero de 2020 con el objetivo de establecer el propósito global de los proyectos (tanto realizados como futuros) de nuestra asociación en el marco temporal de la década 2020-2030. El programa establece las líneas generales que vertebrarán los proyectos, alineándolas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, en particular, la "acción por el clima" (ODS 13) y la "vida de ecosistemas terrestres" (ODS 15). Estos ODS persiguen la recuperación de masas forestales, fomentar la biodiversidad y la lucha contra la desertización. Este programa se propone su desarrollo de forma conjunta con el Ayuntamiento de Cartagena a través de la Mesa por la Reforestación.

Son precisamente la lucha contra la desertización y la preservación de la biodiversidad los principales motivadores de esta iniciativa, y el vehículo ideado para conseguirlo es la Trinchera Verde: la construcción de un frente de vegetación autóctona en las sierras litorales que permita paliar o revertir los efectos del cambio climático, conectando los espacios naturales - protegidos o no - actualmente fragmentados y aumentando su resiliencia por medio del incremento de su biodiversidad.

Se pretende crear esta "trinchera" mediante el establecimiento progresivo de masas arbóreas o de matorral biodiversos, núcleos de dispersión de semillas y cuerpos de agua en localizaciones específicas del litoral de la comarca de Cartagena, cada vez más próximos, que fomenten la generación natural de una barrera forestal conformada por especies adaptadas a los distintos hábitats de la zona y resistente a los incendios, las plagas y la sequía.


LÍNEAS MAESTRAS DE LA TRINCHERA VERDE.

Para cumplir con este propósito, las líneas maestras que se aplicarán a todos los proyectos desarrollados en la Trinchera Verde serán las siguientes:
  • Creación de 'nodos' de biodiversidad. Nuestros proyectos se desarrollarán exclusivamente en zonas susceptibles de fomentar la formación de la Trinchera Verde, formando 'nodos' de biodiversidad:  puntos de restauración ambiental en entornos dañados por la actividad humana - bien  sea por incendios forestales, actividades mineras o agrícolas, malas prácticas silvícolas, etc- a lo largo de las sierras de Cartagena y La Unión, entre Cabo Tiñoso y Cabo de Palos, que se conviertan en focos de dispersión de biodiversidad.
Recuperación del hábitat prioritario 9570 - Bosques de Tetraclinis articulata - en la zona incendiada de la Sierra de La Muela, identificado como uno de los lugares potenciales de la especie.En la foto, ejemplar de ciprés de Cartagena de 3 años.
  • Resiliencia por medio de la biodiversidad autóctona. Resulta fundamental la correcta identificación del hábitat que corresponde a cada zona: así la planta será seleccionada de acuerdo al hábitat propio del lugar - identificado en la cartografía de la Dirección General del Medio Natural- maximizando en la medida de lo posible el número de especies empleadas con objeto de incrementar la biodiversidad en la zona y generar un entorno más resiliente a perturbaciones como plagas, sequías e incendios. De igual manera, es fundamental garantizar que los árboles implantados han sido producidos con semilla procedente de fuentes exclusivamente locales, con el fin de garantizar la preservación del patrimonio genético de las poblaciones propias de las sierras de Cartagena, evitando el fenómeno de la erosión genética.
En Cabo Tiñoso, a lo largo de 3 años, en ARBA Cartagena ha estado trabajando en la recuperación del hábitat 5210 - matorrales arborescentes de Juniperus-. En 2019 hemos finalizado este proyecto con la implantación de unos 1100 árboles (fundamentalmente sabinas negras y enebros) y arbustos acompañantes. Puedes consultar este proyecto pinchando aquí.

  • Plantas para polinizadores. Debido al uso de pesticidas en los cultivos, la cantidad de insectos polinizadores en todo el mundo está sufriendo una dramática reducción. Se propone la introducción en nuestras restauraciones de variedades de especies con flor polinizadas por insectos, de forma que se garantice un calendario de floración permanente en las distintas estaciones para favorecer la proliferación y desarrollo de estos insectos. 
Lavanda (Lavandula dentata) siendo polinizada por un insecto de la familia de los bombílidos en el Puntal del Moco.
  •  Plantas con fruto. Se maximizará, así mismo, el número de especies introducidas con fruto con objeto de favorecer el desarrollo de la fauna frugívora de la zona y el mecanismo natural de dispersión de semillas a través de deposiciones de aves y mamíferos.
    
Aladierno (Rhamnus alaternus) cargado de frutos en junio en el Cabezo de San Ginés.
  • Recuperación de cuerpos de agua con la finalidad de fomentar la conservación de diferentes especies de anfibios (actualmente en grave retroceso en nuestra región). Estas balsas o estanques permitirán, así mismo, sustentar la fauna local, especialmente en periodos de sequía.
En nuestro proyecto de restauración ambiental de la Sierra de La Muela incluimos la restauración de la balsa de riego tradicional existente en la cumbre y que amenazaba riesgo de colapso inminente. Se rescató la fauna existente, se reparó la balsa y se construyó un bebedero para aves y una rampa para anfibios. Puedes consultar esta acción realizada pinchando aquí
  • Recuperación de especies en peligro de extinción. En colaboración con la Dirección General del Medio Natural de la Región de Murcia, se promoverá la creación de núcleos de especies de flora en peligro de extinción con objeto de favorecer su preservación y recuperación.


Plantación de jaras de Cartagena (Cistus heterophyllus) en el proyecto '33 en verde' de La Unión, especie en peligro crítico de extinción, en colaboración con el programa de recuperación de la especie de la DGMN. Puedes consultar nuestra participación en este programa pinchando aquí.

Ejemplar de jara de Cartagena (Cistus heterophyllus), especie en peligro crítico de extinción, en el proyecto '33 en verde' de La Unión y plantada dentro de nuestra colaboración con el programa de recuperación de la especie de la DGMN. Puedes consultar nuestra participación en este programa pinchando aquí. 

CONECTIVIDAD DE LOS ESPACIOS NATURALES.
En un entorno altamente antropizado, como el del Campo de Cartagena, y en un contexto de cambio climático, la conexión de los espacios naturales resulta fundamental para garantizar la conservación de la biodiversidad garantizando el desplazamiento de individuos o poblaciones de especies de flora y fauna.

Algunos países como Holanda, han diseñado una red de conexión de todos sus espacios naturales por medio de una red de corredores ecológicos.  

Infraestructuras verdes en Holanda.

En 2007 se diseñó para la Región de Murcia una red de corredores ecológicos que, hasta el momento, no ha sido objeto de ningún tipo de desarrollo. Seguramente su puesta en marcha a través de fincas de propiedad mayoritariamente privada hace muy difícil su realización.

Nuestra propuesta pretende conseguir esta conectividad con base en las siguientes acciones:  
  • Uso de setos agrícolas. Desde la aprobación de la ley 1/2018 de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad ambiental en el entorno del Mar Menor es obligatorio el uso de setos agrícolas de especies autóctonas para promover la captación de nutrientes en las escorrentías al Mar Menor. Si bien la lista de especies relacionadas en la ley está compuesta mayoritariamente por especies autóctonas e impone el uso simultáneo de diversas especies, la realidad es que se están implantando muchos setos compuestos por una o dos especies únicamente - seguramente por falta de existencias en los viveros comerciales-. Se hace necesario garantizar y promover los setos autóctonos biodiversos con especies propias de los hábitats que se pretenden conectar. 
  • Restauración de cauces hidráulicos. De acuerdo con la CHS, restauración de los diferentes cauces hidráulicos de la comarca eliminando especies invasoras y restaurando ambientalmente los mismos, de forma que sirvan de corredores ecológicos entre los diferentes espacios naturales aislados.
La rambla de la Carrasquilla en Los Belones se encuentra completamente ocupada por acacias (Acacia cyanophylla), una especie alóctona e invasora. Fotografía de José Antonio López Espinosa. 
  • Vías pecuarias.  Las vías pecuarias son antiguos caminos, de origen medieval, por los que transitaba el ganado trashumante. El Concejo de la ciudad de Cartagena alquilaba a La Mesta durante el invierno los pastos de las tierras comunales y los rebaños de ovejas trashumantes se desplazaban por estas cañadas. Las vías pecuarias forman parte del dominio público y, en la actualidad se encuentran en progresivo desuso.
Colada pecuaria del Mar Menor.

Uno de los posibles nuevos usos de estas vías debe ser el de servir de corredores ecológicos que conecten los espacios protegidos a través de la implantación de setos de especies autóctonas a lo largo de sus márgenes.  

 

        
  • Infraestructuras biodiversas. Utilización de la planificación urbana y de las infraestructuras,  como conseguir un entorno medioambientalmente sostenible. A través de las vías de comunicación, tales como medianas de autovías, márgenes de carreteras, rotondas, vías pecuarias,  etc., se establecerá un programa de eliminación de especies invasoras y su sustitución por manchas de vegetación autóctona que favorezcan la conexión de hábitats fragmentados.
 
En Singapur se ha desarrollado un proyecto de infraestructuras verdes para la penetración de la selva ecuatorial dentro de la ciudad con el objetivo de convertir a esta gran urbe en una ciudad verde. 
  •  Biodiversidad urbana: la conexión verde. Consideramos totalmente imprescindible en el diseño de la ciudad del futuro la integración de la naturaleza dentro de la ciudad a través, en primer lugar, de la planificación y puesta en marcha de una red de corredores verdes urbanos naturalizados que permeabilicen la ciudad al entorno natural, reproduciendo los hábitats de las zonas colindantes con el objeto de conectarlos ecológicamente a través del espacio urbano. Se trata, en definitiva, de integrar el medio natural dentro de la ciudad y convertir un entorno hostil en un aliado a favor de la conservación de la naturaleza.
Primer borrador de la propuesta de corredores verdes urbanos. 
  •  Biodiversidad urbana: jardinería autóctona. Asimismo, y de forma paralela al diseño de corredores urbanos, planteamos el uso de la jardinería realizada con especies autóctonas o del paisaje tradicional del Campo de Cartagena (higueras, granados, etc.) en espacios públicos hasta conseguir que, en el plazo de 10 años, toda la jardinería de espacios públicos –excluyendo jardines históricos y árboles monumentales- se realice exclusivamente con especies autóctonas o tradicionales.
 
Jardín autóctono de pinos carrascos (Pinus halepensis) y setos de lentiscos (Pistacia lentiscus).
 
Parterre de vegetación autóctona: Palmitos (Chamaerops humilis) y  lentiscos (Pistacia lentiscus).
 
Camino bordeado por un parterre de la autóctona cebolla albarrana (Urginea maritima).





COMPROMISO.

La Trinchera Verde de ARBA plantea, en definitiva, unas directrices para el desarrollo medioambiental sostenible de la Agenda 2030 de Cartagena y La Unión para los próximos 10 años. Se trata de un programa extremadamente ambicioso y supone un cambio de paradigma en nuestra relación con el entorno. Desplegar este programa a lo largo de la década requerirá el compromiso ciudadano, la implicación de los diferentes colectivos medioambientales y vecinales, el apoyo de las distintas administraciones, la responsabilidad social corporativa de la empresa local o regional -facilitando los recursos materiales y humanos requeridos- como parte integrante de nuestro tejido social, así como la colaboración de los propietarios de los terrenos privados. Desde ARBA Cartagena invitamos a todos los sectores representativos de la sociedad de Cartagena y La Unión a sumarse a esta iniciativa y remar juntos hacia un objetivo común. 
 
Por último, al encuadrarse la Trinchera Verde dentro del tipo de acciones contempladas en la Agenda 2030, trataremos de conseguir el apoyo de la Unión Europea a través de los programas Life o de otros programas de apoyo a la conservación de la biodiversidad.

 

Comenzamos esta andadura ilusionados, con el único objetivo de dejar un entorno recuperado para nuestros conciudadanos y generaciones venideras, e invitamos a todos a adherirse y colaborar.

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Nuestro objetivo es dejar un medio ambiente mejor a los que vienen detrás de nosotros. Queremos recuperar los bosques y arbustedas que hace siglos cubrían nuestros montes. ¿Te animas a echar una mano? Puedes venir a colaborar con nosotros físicamente y poner tus manos y tu trabajo, o, si no tienes esa posibilidad, puedes apoyar económicamente a ARBA Cartagena - La Unión y nosotros plantaremos esos árboles por ti. Tienes la información en nuestra web. 


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Acción 13. Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos
  • 13.1 Fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación a los riesgos relacionados con el clima y los desastres naturales en todos los países.
  • 13.2 Incorporar medidas relativas al cambio climático en las políticas, estrategias y planes nacionales.
  • 13.3 Mejorar la educación, la sensibilización y la capacidad humana e institucional respecto de la mitigación del cambio climático, la adaptación a él, la reducción de sus efectos y la alerta temprana.
  • 13.a Cumplir el compromiso de los países desarrollados que son partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de lograr para el año 2020 el objetivo de movilizar conjuntamente 100.000 millones de dólares anuales procedentes de todas las fuentes a fin de atender las necesidades de los países en desarrollo respecto de la adopción de medidas concretas de mitigación y la transparencia de su aplicación, y poner en pleno funcionamiento el Fondo Verde para el Clima capitalizándolo lo antes posible.
  • 13.b Promover mecanismos para aumentar la capacidad para la planificación y gestión eficaces en relación con el cambio climático en los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo, haciendo particular hincapié en las mujeres, los jóvenes y las comunidades locales y marginadas.

* Reconociendo que la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático es el principal foro intergubernamental internacional para negociar la respuesta mundial al cambio climático.

Acción 15. Gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad.
  • 15.1 Para 2020, velar por la conservación, el restablecimiento y el uso sostenible de los ecosistemas terrestres y los ecosistemas interiores de agua dulce y los servicios que proporcionan, en particular los bosques, los humedales, las montañas y las zonas áridas, en consonancia con las obligaciones contraídas en virtud de acuerdos internacionales.
  • 15.2 Para 2020, promover la gestión sostenible de todos los tipos de bosques, poner fin a la deforestación, recuperar los bosques degradados e incrementar la forestación y la reforestación a nivel mundial.
  • 15.3 Para 2030, luchar contra la desertificación, rehabilitar las tierras y los suelos degradados, incluidas las tierras afectadas por la desertificación, la sequía y las inundaciones, y procurar lograr un mundo con una degradación neutra del suelo.
  • 15.4 Para 2030, velar por la conservación de los ecosistemas montañosos, incluida su diversidad biológica, a fin de mejorar su capacidad de proporcionar beneficios esenciales para el desarrollo sostenible.
  • 15.5 Adoptar medidas urgentes y significativas para reducir la degradación de los hábitats naturales, detener la pérdida de la diversidad biológica y, para 2020, proteger las especies amenazadas y evitar su extinción.
  • 15.6 Promover la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos y promover el acceso adecuado a esos recursos, como se ha convenido internacionalmente.
  • 15.7 Adoptar medidas urgentes para poner fin a la caza furtiva y el tráfico de especies protegidas de flora y fauna y abordar la demanda y la oferta ilegales de productos silvestres.
  • 15.8 Para 2020, adoptar medidas para prevenir la introducción de especies exóticas invasoras y reducir de forma significativa sus efectos en los ecosistemas terrestres y acuáticos y controlar o erradicar las especies prioritarias.
  • 15.9 Para 2020, integrar los valores de los ecosistemas y la diversidad biológica en la planificación nacional y local, los procesos de desarrollo, las estrategias de reducción de la pobreza y la contabilidad.
  • 15.a Movilizar y aumentar de manera significativa los recursos financieros procedentes de todas las fuentes para conservar y utilizar de forma sostenible la diversidad biológica y los ecosistemas.
  • 15.b Movilizar un volumen apreciable de recursos procedentes de todas las fuentes y a todos los niveles para financiar la gestión forestal sostenible y proporcionar incentivos adecuados a los países en desarrollo para que promuevan dicha gestión, en particular con miras a la conservación y la reforestación.
  • 15.c Aumentar el apoyo mundial a la lucha contra la caza furtiva y el tráfico de especies protegidas, en particular aumentando la capacidad de las comunidades locales para promover oportunidades de subsistencia sostenibles.

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