miércoles, 3 de julio de 2019

Divulgación de nuestro trabajo.


En los últimos meses, nuestro trabajo en las sierras de Cartagena ha tenido cierta difusión en medios: 

El día 24 de julio de 2018, fuimos portada en el diario La Opinión de Murcia, con un titular bastante curioso, por cierto, en su edición de Cartagena.  



Podéis consultar el artículo completo, pinchando aquí: 



En febrero de 2019, nos llamaron del programa de la 7 Región de Murcia para entrevistarnos por el trabajo que estamos haciendo en la sierra de La Muela dentro del programa 'Oro molío' y que estaba dedicado al pueblo de Galifa. Aquí os dejamos el fragmento en el que salimos explicando nuestra labor reforestando la zona incendiada en La Muela así como la restauración de la balsa. El protagonista indiscutible del vídeo es el entrañable Lázaro, guardián de la sierra. 



El programa entero dedicado a Galifa, presentado con mucho cariño por Alfonso de la Cruz, podéis verlo on line en este enlace: 


Por otra parte, durante el proceso de restauración de la balsa de La Muela nos llegaron noticias de que se estaba generando mucha inquietud entre los vecinos de la zona ya que, al desconocer la naturaleza y objeto de nuestro trabajo, se habían desatado todo tipo de especulaciones. Decidimos atajar el problema y ofrecer a la Asociación de Vecinos de Galifa y a la Asociación de Mujeres de El Portús sendas charlas informativas sobre lo que estábamos haciendo con el fin de hacerles partícipes de nuestros propósitos.





Explicando qué es el bosque climácico a los vecinos de Galifa.


Explicando qué es ARBA Cartagena a los vecinos de Galifa.


La charla a los vecinos de El Portús se realizó en la explanada de la ermita, con las espectaculares vistas de Cabo Tiñoso como acompañantes. 


El público asistente sentado sobre las escaleras de la ermita de El Portús.

Nuestro agradecimiento a Isabel Andreu, presidenta de la Junta Vecinal de Perín, y a Toñi Navarro de la asociación de mujeres de El Portús por ofrecernos esta oportunidad. 

Además, el 14 de junio de 2019, la Dirección Gral del Medio Natural de la Región de Murcia organizó en Galifa las primeras Jornadas Científico-Divulgativa del ENP La Muela, Cabo Tiñoso y Roldán “Paisaje, Cultura y Biodiversidad al Oeste de Cartagena”. Junto a otras asociaciones que realizan programas de voluntariado estuvimos explicando nuestras actividades dentro del espacio natural. 






Gran afluencia de público. 


Doña Consuelo Rosauro, directora gral del Medio Natural. 


Explicando qué es ARBA


Explicando qué es ARBA



Una excelente iniciativa que esperamos que se vuelva a repetir muy pronto. 

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Nuestro objetivo es dejar un medio ambiente mejor a los que vienen detrás de nosotros. Queremos recuperar los bosques y arbustedas que hace siglos cubrían nuestros montes. ¿Te animas a echar una mano? Puedes venir a colaborar con nosotros físicamente y poner tus manos y tu trabajo, o, si no tienes esa posibilidad, puedes apoyar económicamente a ARBA Cartagena - La Unión y nosotros plantaremos esos árboles por ti. Tienes la información en nuestra web. 


lunes, 24 de junio de 2019

Proyecto de restauración forestal del área incendiada de la Sierra de La Muela. Quinta parte: Restauración integral de la balsa.


En la entrada anterior, os contábamos cómo habíamos realizado una restauración parcial de la balsa de La Muela con el fin de dejarla operativa para el aprovechamiento de su agua para regar nuestras plantaciones. Sin embargo, a mitad de diciembre de 2018, la balsa comenzó a filtrar agua por su base y empezó perder nivel de forma lenta y constante. La estructura de la balsa, después de siglos de uso y reparaciones parciales, se encontraba al borde de un colapso total inminente.  

Nos vimos, de repente, en la necesidad de acometer urgentemente una restauración integral de toda la balsa, lo cual implicaba su vaciado total y el rescate de toda la fauna habitante de la misma. Se contactó con la Dirección General del Medio Natural con el fin de solicitar financiación para la obra y para que procedieran al rescate de los fartets, una especie de pez endémica del sureste y declarada en peligro de extinción. En un par de semanas, teníamos el visto bueno y la financiación para acometer la reparación de la balsa y los agentes medioambientales habían procedido al rescate de todos los fartets existentes - en torno a unos 500- y al traslado de los mismos al acuario de la Universidad de Murcia. Desde aquí nuestro agradecimiento a la administración regional por la diligencia en la actuación realizada. 

Así que, a finales de diciembre de 2018, nos pusimos manos a la obra:  

En primer lugar, hubo que vaciar por completo la balsa, utilizando para ello una motobomba. 




Al final del proceso, rescatamos todos los renacuajos de rana común que pudimos (había decenas de ellos), así como algunos ejemplares adultos. 


Además de los renacuajos, nos interesaba también la preservación de la vegetación acuática así como de los microorganismos presentes en el agua. Así que, los renacuajos, junto con piedras, algas y restos del fango del fondo fueron preservados en cubos y capazos con agua, de forma que, una vez la balsa estuviera reparada, la restauración del ecosistema se hiciera efectiva lo más rápidamente posible. 


Se advirtió a los excursionistas de las obras de restauración y de la importancia de no tocar los cubos con agua. 


Una vez vaciada, la balsa se reparó en los últimos días del año. Con el vaciado se ganó casi un metro más de profundidad. Del fondo salió todo tipo de basura, incluidos teléfonos móviles, zapatos, gafas y paraguas. A continuación, se picaron todas las grietas y se saneó el muro. Para la obra se empleó el aparejo tradicional de cal hidráulica.  


Como se puede apreciar en esta foto, la toma de agua se realiza a media altura de la balsa, de forma que, cuando se riega, ésta nunca se vacía completamente


Además, se construyó una rampa para la salida y entrada de anfibios y también para la salida de animales que puedan caer accidentalmente dentro del cuerpo de agua. Para la construcción de la balsa se pidió el asesoramiento del naturalista Conrado Requena. 


Una vez terminada la obra, el día 31 de diciembre, se procedió a restaurar el suministro de agua y en un par de días ya había volumen suficiente para reintroducir el fango, las piedras, las algas y las ranas y renacuajos. 





En menos de una semana, la balsa había recuperado su nivel y el agua rebosaba por el rebosadero. 


Para terminar, se instaló cartelería informativa sobre los valores naturales de este pequeño, pero excepcional cuerpo de agua en un entorno árido, y las obras de restauración del mismo. 


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Nuestro objetivo es dejar un medio ambiente mejor a los que vienen detrás de nosotros. Queremos recuperar los bosques y arbustedas que hace siglos cubrían nuestros montes. ¿Te animas a echar una mano? Puedes venir a colaborar con nosotros físicamente y poner tus manos y tu trabajo, o, si no tienes esa posibilidad, puedes apoyar económicamente a ARBA Cartagena - La Unión y nosotros plantaremos esos árboles por ti. Tienes la información en nuestra web. 

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El proyecto de restauración forestal de la Sierra de La Muela se lleva a cabo con el apoyo económico de la empresa ILBOC, del Valle de Escombreras y la colaboración de la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE), la empresa Newrona Comunicación, la Dirección Gral del Medio Natural de la Región de Murcia y el Centro Excursionista de Cartagena, así como de la familia propietaria de los terrenos. 

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martes, 14 de agosto de 2018

Proyecto de restauración forestal del área incendiada de la Sierra de La Muela. Cuarta parte.

En las anteriores entradas relacionadas con el proyecto de restauración forestal de la Sierra de la Muela os hemos contado cómo ha sido la evolución histórica de la Sierra de la Muela desde la antigüedad hasta nuestros días, qué tipo de bosque podría corresponder como vegetación potencial de la zona que pretendemos restaurar y cuáles son el alcance y las áreas afectadas de la actuación que vamos a llevar a cabo en los próximos años.

Medios esenciales para la reforestación: el sistema de riego.

Impulsados por las escasas precipitaciones registradas en los últimos años, ARBA Cartagena ha probado con diversas medidas con el fin último de maximizar la tasa de supervivencia de los árboles y arbustos plantados en las acciones llevadas a cabo. De poco sirve invertir muchos recursos o abarcar amplias zonas si los resultados finales son pobres y decepcionantes.

El mantenimiento de la plantación -especialmente durante los dos primeros años de vida- es crucial para la supervivencia y progreso de los plantones. Disponer de medios adecuados para proporcionar riegos de socorro a las plantas, junto a su sombreo en los periodos finales de la primavera e iniciales del estío, nos ha permitido llegar a obtener tasas de supervivencia superiores al 90%.

Cuando se diseñó el proyecto de “Restauración forestal de la Sierra de la Muela” no nos pasó desapercibido que, a diferencia de proyectos anteriores –donde hemos tenido que transportar agua a la zona de actuación-, aquí teníamos la oportunidad de disponer de agua de una forma natural y abundante para nuestro sistema de riego gracias al manantial y balsa de la Muela, próximos a la zona afectada por el incendio.

Montaje del sistema de riego por goteo en la zona incendiada.

La balsa de la Muela, una zona de interés especial

La balsa de la Muela es una zona de interés especial, y no sólo por ser una parada obligada para los senderistas y caminantes que buscan refrescarse bajo el sombraje que la cubre o saciar su sed con el manantial que la alimenta.



Esta balsa sirve de abrevadero para los mamíferos que pueblan la sierra de la Muela, tanto los que se pueden observar comúnmente -jabalíes y muflones- como probablemente a otros más esquivos -zorros, garduñas, tejones o lirones-. Esta alberca también es esencial para las aves en tránsito que se detienen a refrescarse y beber en los charcos que la circundan. De los 39 cuerpos de agua repartidos por toda la región estudiados por nuestros compañeros de ANSE las dos últimas primaveras, éste es el que registró mayor afluencia de aves el año pasado, contando con picos de hasta 150 aves por hora y hasta una treintena especies distintas (fringílidos, escribanos, palomas, tórtolas, currucas, mosquiteros, papamoscas, chochines, etc.).


La balsa durante el vaciado parcial de la misma para su reparación.

Pero es que, además, esta balsa esconde un pequeño ecosistema… y una gran sorpresa. En ella habitan anfibios como la rana común (Pelophylax Perezi), el sapo corredor (Bufo calamita) o la culebra de cogulla (Macroprotodon brevis), que seguramente la frecuenta en busca de alimento. 
Culebra de cogulla (Macroprotodon brevis)

Rana común (Pelophylax perezi) en la balsa.

La sorpresa es que en sus aguas también proliferan los fartets (Aphanius Iberus), una especie de pez endémico del sureste español, actualmente en peligro de extinción, y que probablemente fue introducido en la balsa de manera artificial.

Fartets (Aphanius iberus) de la balsa, especie en peligro de extinción.

Por todo lo anteriormente indicado, desde nuestra asociación fuimos muy cuidadosos a la hora de diseñar la manera en la que integraríamos nuestro sistema de riego en esta balsa para minimizar cualquier posible alteración en el medio e impedir que, de manera accidental, la balsa pudiera vaciarse por completo. Y, aún más, decidimos ampliar el alcance del proyecto para dotar a la balsa de un bebedero para aves, añadir un rebosadero que permita dirigir el exceso de agua a las pedrizas inferiores, incorporar una rampa de salida de anfibios (que también pudiera ser usado por cualquier animal grande en el caso de caer a la balsa accidentalmente), construir un nuevo abrevadero para mamíferos que pueda ser usado cuando se produzca un vaciado parcial de la misma durante los riegos previstos e instalar cartelería informativa sobre la fauna que la habita.

Rampa para anfibios similar a la que se va a instalar en la balsa de La Muela.

La balsa de la Muela y sus alrededores, estado de conservación

Cuando iniciamos los preparativos del proyecto y se visitó la balsa de La Muela para estudiar cual sería la mejor solución para conectar el sistema de riego, pudimos constatar el estado de ruina de la misma. Las grietas en sus muros, especialmente el anterior, ponían en riesgo la integridad de la estructura en el futuro. Además, por estas mismas grietas, se producían filtraciones de agua que impedían que la lámina de agua subiera de nivel pese al aporte continuo de agua del manantial. Esa situación impedía el aprovechamiento de su agua para el riego. Por este motivo, y tras la autorización de los propietarios, se realizó una reparación de emergencia de la balsa para lo que se requirió su vaciado parcial.

Reparación de las grietas de la balsa.

Grietas reparadas y toma de agua.

Esta obra se aprovechó para la incorporación de la nueva arqueta de riego y parte de las medidas anteriormente indicadas. Desgraciadamente, durante este vaciado, también se observaron en la balsa dos ejemplares de carpín rojo liberados con seguridad por algún desconocedor del impacto que puede causar introducir especies exóticas en un ecosistema tan particular y frágil como este. Durante este proyecto se procederá también a su extracción.


Rebosadero y bebedero para aves. 

También se observó el avanzado estado de deterioro de las pedrizas y la vegetación -especialmente los ejemplares de olmo (Ulmus minor)- de las zonas circundantes a la balsa, lo primero probablemente debido a la acción continuada de los jabalíes. ARBA Cartagena analizará la viabilidad de recuperar en el futuro también esta zona.

Además de lo anteriormente expuesto, otro aspecto llamativo observado ha sido el deterioro intencionado que han sufrido los alrededores de la balsa – especialmente la fuente del siglo XVIII- o el reciente del nuevo bebedero de aves, en el que una pareja ha decidido dejar su impronta. Desde ARBA Cartagena agradeceremos a los vecinos y paseantes que visitan la Muela que nos ayuden a proteger el entorno e informen de cualquier desperfecto que puedan observar durante la ejecución de este ilusionante proyecto.
Fuente del siglo XVIII vandalizada recientemente por desaprensivos.


Actualización: Durante el mes de diciembre de 2018, las obras parciales de emergencia realizadas en la balsa no fueron suficientes para contener la ruina de la misma y la balsa comenzó a vaciarse de forma alarmantemente rápida, lo que nos llevó a tener que solicitar la ayuda de la Dirección General del Medio Natural para acometer una restauración urgente e integral urgente. Puedes seguir leyendo información sobre este tema en la siguiente entrada del blog, pinchando aquí.

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Nuestro objetivo es dejar un medio ambiente mejor a los que vienen detrás de nosotros. Queremos recuperar los bosques y arbustedas que hace siglos cubrían nuestros montes. ¿Te animas a echar una mano? Puedes venir a colaborar con nosotros físicamente y poner tus manos y tu trabajo, o, si no tienes esa posibilidad, puedes apoyar económicamente a ARBA Cartagena - La Unión y nosotros plantaremos esos árboles por ti. Tienes la información en nuestra web. 


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El proyecto de restauración forestal de la Sierra de La Muela se lleva a cabo con el apoyo económico de la empresa ILBOC, del Valle de Escombreras y la colaboración de la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE), la empresa Newrona Comunicación, la Dirección Gral del Medio Natural de la Región de Murcia y el Centro Excursionista de Cartagena, así como de la familia propietaria de los terrenos. 

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sábado, 11 de agosto de 2018

Proyecto de restauración forestal del área incendiada de la Sierra de La Muela. Tercera parte.



Os hemos contado en una primera entrada cómo ha sido la evolución histórica de la Sierra de la Muela desde la antigüedad hasta nuestros días, incluyendo su explotación agrícola y las plantaciones de pino carrasco de la postguerra y en la entrada anterior qué tipo de bosque podría corresponder como vegetación potencial de la zona que pretendemos restaurar. 


Vista del área quemada de La Muela antes del incendio.


Estado actual.

El área incendiada supone unos 65.000 m2 de superficie y tiene unas excelentes posibilidades de restauración. Hemos dividido el espacio en tres zonas que, en un principio, pretendíamos abordar en tres años consecutivos a partir del otoño de 2017, pero que, debido a la ausencia total de lluvias durante este año, hemos tenido que retrasar una temporada completa. 


Hacia el bosque potencial. 

Hemos visto anteriormente cómo, después del cese de la actividad humana, los ecosistemas comienzan una etapa de recuperación hacia el bosque potencial. En el caso de la Sierra de la Muela, tenemos que multitud de especies arbustivas han ido colonizando totalmente el espacio ocupado anteriormente por la agricultura. En primer lugar, se instalaron en su momento especies oportunistas y primocolonizadoras, como jaras (Cistus albidus), aliagas (Calicotome intermedia), lastones (Brachypodium retusum) y pinos carrascos (Pinus halepensis). En una segunda fase, el espacio comenzó a ser ocupado por arbustos y árboles correspondientes a la siguiente fase de sucesión, como  lentiscos (Pistacia lentiscus), cornicales (Periploca angustifolia), aladiernos (Rhamnus alaternus), coscojas (Quercus coccifera), palmitos (Chamaerops humilis), espinos negros (Rhamnus lycioides) y acebuches (Olea europaea). 


Todas estas especies fueron afectadas por el incendio de 2012. Sin embargo, todas ellas rebrotaron sin ningún problema tras el paso del fuego. Ésta es una característica común a todas las especies de plantas mediterráneas, adaptadas a los fuegos periódicos propios de este clima.

En primer plano un aladierno (Rhamnus alaternus), al fondo un palmito (Chamaerops humilis), comenzando a rebrotar tras el fuego de 2012. 

Por toda la zona incendiada encontramos todos estos arbustos que ahora crecen con vigor, una vez liberados de la competencia con los pinos. 

Coscoja (Quercus coccifera) creciendo con fuerza tras el paso del fuego.

Palmito (Chamaerops humilis), tras éste un aladierno (Rhamnus alaternus) y, al fondo un espino negro (Rhamnus lycioides), seis años después del incendio.


En el camino hacia nuestro bosque potencial el único factor de alteración importante sería el exceso de pino carrasco. 

¿Odiamos los pinos? 

No, en absoluto: el pino carrasco (Pinus halepensis) es una especie autóctona y puede tener un importante papel de retención del suelo en las primeras fases de restauración del bosque. Lo que consideramos inadecuado es un bosque constituido exclusivamente por pinos. 

En ciertos sectores del área quemada algunos pinos adultos consiguieron sobrevivir al incendio. Estos ejemplares, más algunos de los regenerados por el incendio, contribuirán a incrementar la biodiversidad del bosque que nos proponemos

Pinos supervivientes al incendio de 2012. En primer plano matorral de jara (Cistus albidus) y lastón (Brachypodium retusum).

En algunas zonas habrá que eliminar el exceso de regenerado de pino que suele producirse tras los incendios, pero eso ya se abordará más adelante, cuando nuestras especies estén totalmente asentadas.

Exceso de regenerado de pinos tras el incendio.

Las zonas de solana.

En el plano mostrado anteriormente tenemos un área marcada en verde que corresponde a una zona dura de solana.

Aquí restauraremos un bosque abierto de ciprés de Cartagena (Tetraclinis articulata) acompañado de especies muy resistentes, especialmente cornicales (Periploca angustifolia) acompañados de palmitos (Chamaerops humilis), escobones (Ephedra fragilis) y lentiscos (Pistacia lentiscus). 


Bosques de ciprés de Cartagena (Tetraclinis articulata) en el Cabo Tres Forcas (Marruecos), próximo a Melilla. 

Para incrementar el aporte de nitrógeno al suelo, estamos estudiando la implantación de algunas leguminosas endémicas, como el  espantalobos (Colutea hispanica) o el altramuz del diablo (Anagyris foetida).  

Las umbrías de La Muela. 

Contamos también con una gran extensión de monte con excelentes posibilidades, orientada a noreste, con laderas de bastante verticalidad que quedan en sombra durante gran parte del año. Además, al estar gran parte de la finca dividida en bancales y conservando las antiguas pedrizas debidas a su primitivo uso agrícola, el terreno no ha sufrido apenas erosión y mantiene zonas con buena potencia de suelo. Para estas umbrías nos hemos planteado restaurar un bosque africano con gran diversidad de especies y bien desarrollado compuesto por cipreses de Cartagena (Tetraclinis articulata), coscojas (Quercus coccifera), acebuches (Olea europaea), lentiscos (Pistacia lentiscus), espinos negros (Rhamnus lycioides), aladiernos (Rhamnus alaternus)  y enebros (Juniperus oxycedrus).  

Encinas, labiérnagos y madroños 

Hemos mencionado que la zona de umbría tiene unas grandes posibilidades por sus condiciones de suelo y humedad. 

En la siguiente vertiente de La Muela, hacia el oeste, se encuentra una umbría, no afectada por el incendio de 2012, de gran pendiente y con algunas especies muy poco habituales para los montes de Cartagena.



Esta umbría, debido a su enorme pendiente, no ha sido exhaustivamente explorada. Sin embargo, durante los años 80, miembros de ANSE localizaron en ella varios ejemplares de madroño (Arbutus unedo), rusco (Ruscus aculeatus) y labiérnago negro (Phillyrea media). Estas especies son típicas acompañantes habituales de encinares en otros lugares más húmedos de la Península Ibérica y, muy posiblemente, su presencia nos esté indicando que en otros tiempos aquí hubo encinas (Quercus rotundifolia). 

Esta misma situación se da en la umbría del Cabezo del Horno de Calblanque, donde podemos encontrar igualmente madroños, ruscos, labiérnagos y majuelos, con la diferencia de que en Calblanque sí que se han conservado las encinas.  

Cabezo del Horno en Calblanque: rusco.

Cabezo del Horno en Calblanque: madroño

Cabezo del Horno en Calblanque: ejemplar de encina centenaria. 

Frente al Cabezo del Horno de Calblanque, en el Cabezo Negro, podemos encontrar también algún ejemplar suelto de Tetraclinis articulata. A pesar del mal estado del encinar de Calblanque debido al exceso de pinos, podemos imaginar la presencia en el pasado de un bosque relíctico de encinas con ciprés de Cartagena, acompañado por madroños, ruscos, labiérnagos y majuelos. 

Encinas con palmitos y lentiscos en Calblanque. 

Sabiendo que un encinar estaría en Cartagena muy al límite de sus condiciones naturales, nuestra propuesta para el área de la umbría quemada de La Muela es reproducir algo similar a lo que existe en el Cabezo del Horno de Calblanque: un bosque de ciprés de Cartagena con encinas, madroños y labiérnagos, junto con lentiscos, palmitos, pinos, acebuches, coscojas, etc.  

La encina o carrasca (Quercus ilex o Quercus rotundifolia) es el árbol más extendido de la Península Ibérica y el de mayor superficie potencial, con millones de hectáreas posibles. En la Región de Murcia se encuentra en el límite de su distribución por la escasez de precipitaciones, mayores que las que demandan el pino o el ciprés de Cartagena. 

Las encinas tuvieron en el pasado una presencia mucho más amplia en el Campo de Cartagena de la que tienen en la actualidad. En el libro de M.Carmen Zamora Zamora  "Aprovechamientos tradicionales de los montes en la comarca del Campo de Cartagena.Cómo se construye un desierto"  se menciona varias veces la relativa abundancia de esta especie en la zona de la rambla de El Cañar, basándose en las reiteradas solicitudes de los vecinos al ayuntamiento durante los siglos XVII y XVIII para que se autorice el aprovechamiento de su madera. 

En la actualidad, aún conservamos algunos preciosos ejemplos de carrascales en la zona de El Cañar, así como el mencionado del Cabezo del Horno de Calblanque.

Nuestra asociación ya llevó a cabo una pequeña acción de reforzamiento de los encinares del Cañar en 2015 que tuvo unos pobres resultados debido a la falta de precipitaciones de ese año. 

Las buenas condiciones de suelo y sombra de la zona de La Muela nos permiten pensar en la posibilidad de un buen desarrollo de la encina en las zonas más umbrosas y resguardadas. De momento, ya se ha hecho una siembra de bellotas en el otoño de 2017 con relativos buenos resultados. En las próximas temporadas seguiremos implantando encinas y coscojas por el método de la siembra directa de las bellotas, que suele ser bastante exitoso - siempre que los jabalíes no las encuentren-. Para garantizar la procedencia genética del material sembrado, las bellotas serán recogidas estrictamente de árboles de la Rambla del Cañar. 


Brinzal de encina en La Muela sembrado de bellota en invierno de 2017.

Los madroños (Arbutus unedo) son igualmente escasos en las sierras de Cartagena. Para reproducirlos emplearemos semillas de los escasos ejemplares que aún subsisten por nuestros montes. El año pasado además, esta asociación descubrió el mayor madroñal de la costa de la Región de Murcia en un excelente estado de conservación a escasos 3 km de la zona que vamos a restaurar en La Muela. 


Madroño de la nueva población descubierta por esta asociación a escasos 3 km de la Sierra de la Muela. 

Madroño de la población recientemente descubierta por esta asociación.

Bandeja de madroños que serán plantados en la Sierra de La Muela.

El labiérnago negro (Phillyrea media) es una especie en peligro de extinción en la Región de Murcia. Se conocen contados ejemplares en el noroeste y en Carrascoy. En la umbría de La Muela, en los años 80, miembros de ANSE descubrieron un ejemplar de esta especie del que se extrajeron esquejes. En 2015 miembros de esta asociación encontramos un segundo individuo de labiérnago del que también extrajimos algún esqueje. 

Labiérnago en el vivero de ANSE.

Al tratarse de un arbusto en peligro de extinción, se ha solicitado permiso a las autoridades medioambientales para reforzar la población de esta especie en La Muela con esquejes de los ejemplares del vivero de ANSE así como de los existentes en Carrascoy. 

Labiérnago negro (Phillyrea media) en Carrascoy. Fotografía de José Antonio López Espinosa.

Somos muy conscientes de que vamos a actuar al límite de las posibilidades de estas especies, propias de climas más húmedos. Además, las perspectivas de un posible cambio climático no favorecen nuestras pretensiones. Sin embargo, la naturaleza nos da sorpresas en multitud de ocasiones y nunca sabemos qué será de lo que vayamos a plantar. Estamos convencidos de que las encinas, los madroños y los labiérnagos conseguirán asentarse y crecer. Posiblemente, no presenten regeneración durante muchos años, pero una encina puede vivir hasta 800 años y no sabemos qué clima habrá en nuestra zona para entonces. En el peor de los casos, las especies más resistentes sí conseguirán asentarse y regenerarse y ocuparán el lugar de encinas, madroños y labiérnagos si es que éstos no consiguen prosperar. El futuro de este posible bosque de encinas y Tetraclinis lo dirá la propia naturaleza. 

En la próxima, y última entrada (de momento), sobre la restauración de la Sierra de La Muela, detallaremos los aspectos técnicos del proyecto y, especialmente, explicaremos nuestra propuesta de intervención en la balsa de riego existente en la cumbre, donde tenemos que ser especialmente cuidadosos con la fauna que sobrevive en torno a uno de los escasos reductos húmedos de nuestras sierras. 


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Nuestro objetivo es dejar un medio ambiente mejor a los que vienen detrás de nosotros. Queremos recuperar los bosques y arbustedas que hace siglos cubrían nuestros montes. ¿Te animas a echar una mano? Puedes venir a colaborar con nosotros físicamente y poner tus manos y tu trabajo, o, si no tienes esa posibilidad, puedes apoyar económicamente a ARBA Cartagena - La Unión y nosotros plantaremos esos árboles por ti. Tienes la información en nuestra web. 


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El proyecto de restauración forestal de la Sierra de La Muela se lleva a cabo con el apoyo económico de la empresa ILBOC, del Valle de Escombreras y la colaboración de la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE), la empresa Newrona Comunicación, la Dirección Gral del Medio Natural de la Región de Murcia y el Centro Excursionista de Cartagena, así como de la familia propietaria de los terrenos. 

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