viernes, 27 de julio de 2018

Proyecto de restauración forestal del área incendiada de la Sierra de La Muela. Primera parte.





El día 11 de Junio de 2012, una ridícula imprudencia originó un violento incendio en la cara norte de la sierra de La Muela. Dentro del espacio protegido de la Sierra de la Muela, Cabo Tiñoso y Roldán.





Gracias a la diligencia y profesionalidad de bomberos y agentes forestales, el incendio pudo ser atajado antes de que cruzara la cima y saltara hacia El Realenco y Los Garabitos, donde hubiera sido imposible controlarlo por la falta de accesos. 


Actuación del hidroavión. 

Tras el incendio se habían perdido algo más de unos 60.000 m2 de pinar de repoblación. 


Antes y después. Fotografía de Alberto García Quesada. Blog: Cuaderno de Campo.

La Sierra de La Muela en la antigüedad. 2000 años de explotación agrícola.

La Sierra de La Muela había sido explotada para la agricultura desde tiempos de los romanos. En su cumbre se localiza un manantial de agua dulce que fue canalizado y sus laderas fueron convertidas en bancales de cultivo. A los pies de la sierra se localiza una villa romana relacionada con la actividad agrícola y que contaba con grandes balsas de agua alimentadas posiblemente por la fuente existente en la cumbre. Durante las salidas de reconocimiento del terreno de esta asociación pudimos comprobar la existencia en la zona de restos de antiguas canalizaciones en dirección hacia el pie de La Muela, donde se encuentran los restos de la villa romana.  

"Las balsas de Galifa y fueron documentadas por Cuadrado en 1945, con motivo de la visita a Cartagena del Comisario General de Excavaciones, en una excursión realizada a la población de “El Portús”. Cuadrado comentó haber localizado en el paraje conocido como Cuesta de Galifa, una balsa de aparejo de cal claramente romano, así como el specus que debía llevar las aguas a dicho depósito desde algún manantial próximo. (...)
Una visita a la zona sur de dicha población (...) permite comprobar la existencia de unas balsas de grandes dimensiones construidas de opus caementicium y enlucidas de signinum (Opus Hidraulicum) muy depurado, de gran altura y potente cimentación" 



Balsas romanas en la subida a La Muela. 



Restos de conducciones antiguas de agua de época indeterminada reutilizadas en las pedrizas .

Restos de conducciones antiguas de agua de época indeterminada reutilizadas en las pedrizas 


Pinos carrascos tras de la Guerra Civil.

Durante los años 50-60 la actividad agrícola probablemente dejó de ser rentable y La Muela fue reforestada con grandes cantidades de pino carrasco (Pinus halepensis).

En las siguientes fotos aéreas del área de La Muela podemos ver la evolución de la zona, desde la imagen de un territorio totalmente desertizado y arrasado por la actividad humana en el vuelo de Ruiz de Alda de 1929 a una fotografía aérea actual en la que se perciben las grandes masas de pino carrasco de repoblación en toda la zona montañosa (abajo a la izquierda en la segunda foto).





El pino carrasco es una especie autóctona, sin embargo, las extensas reforestaciones realizadas de forma exclusiva con esta especie en el pasado han dado lugar a enormes masas monoespecíficas que causan muchos problemas medioambientales, además de constituir un enorme peligro en caso de incendio. 

Pinar no afectado por el incendio en la Sierra de la Muela en la actualidad. 

¿Los pinos son un problema?

Las diversas variedades de pinos ibéricos fueron abusivamente utilizadas como únicas especies en restauraciones forestales durante el periodo que siguió en España a la guerra civil y hasta fechas relativamente recientes. La producción en vivero de la planta es extraordinariamente barata y sencilla y, además, en el caso del pino carrasco, la especie se adapta muy bien a todo tipo de suelos y condiciones de sequía extrema como las del sureste. Por otro lado, se pensaba que los pinares facilitarían y prepararían el terreno para la entrada de otras especies más exigentes en lo que se conoce como sucesión ecológica


Sin embargo, las repoblaciones exclusivas de pino carrasco han terminado generando muchísimos problemas medioambientales en el sureste semiárido.

Por un lado, las acículas de los pinos, al descomponerse, liberan en el suelo sustancias alelopáticas que impiden la germinación de las semillas de otras especies. Por otro lado, el gran espesor de hojas de pino muertas que se acumulan en el suelo impiden también que muchas semillas puedan llegar a enraizar. El resultado son sotobosques muy pobres en los que son escasas las especies que crecen bajo los pinos y los pocos individuos que logran establecerse tienen crecimientos raquíticos por la competencia con la densa masa de pinos. 


Sotobosque bajo pinar de repoblación en La Muela. 

Por otro lado, la gran acumulación de acículas de pino y ramas secas aumenta exponencialmente el riesgo de incendios por la presencia de una gran cantidad de masa seca extremadamente combustible. 


Los pinos son especies pirófilas, es decir, que son favorecidas por el fuego. Cuando se produce un incendio, las piñas de los pinos se abren súbitamente y hacen saltar todas las semillas que contienen en su interior. El resultado es que, después de las siguientes lluvias, todo el suelo se llena de miles de pequeños plantones de pino en tales acumulaciones  que se hace imposible el crecimiento de ninguna otra especie. En contra de lo que se había planteado, las repoblaciones de pinos no favorecen la sucesión hacia bosques más maduros sino que se autosuceden a sí mismos en pinares cada vez más exclusivos. 

 
Decenas de pequeños pinos nacidos tras el incendio de Atamaría en Portmán. 



Pasados tres años del incendio de Atamaría, el exceso de pinos es notable en muchas zonas. 

Por último, la gran densidad exclusiva de pinos a lo largo de miles de metros cuadrados, como ocurre en todas las sierras de Cartagena, son un factor facilitador de la entrada de plagas en momentos de estrés hídrico, como está ocurriendo con extensas superficies de pinares afectadas por la plaga del barrenillo del pino (Tomicus destruens). 

Las consecuencias de estas plantaciones de pinos las podemos leer aquí: 



Pinar de repoblación en la Sierra del Algarrobo, afectado por la plaga del barrenillo del pino. Fotografía de http://cumbresdecartagena.blogspot.com

Hasta aquí os hemos contado cómo es el punto de partida de espacios como el de la Sierra de la Muela, que han sido explotados por el hombre desde hace siglos y los problemas de las reforestaciones llevadas a cabo después de la Guerra Civil con masas monoespecíficas de pino carrasco. 

En la siguiente entrada del blog os contamos qué nos proponemos hacer con el área incendiada en la Sierra de la Muela. 

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El proyecto de restauración forestal de la Sierra de La Muela se lleva a cabo con el apoyo económico de la empresa ILBOC, del Valle de Escombreras y la colaboración de la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE), la empresa Newrona Comunicación, la Dirección Gral del Medio Natural de la Región de Murcia y el Centro Excursionista de Cartagena, así como de la familia propietaria de los terrenos. 

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Bibliografía:




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