martes, 14 de agosto de 2018

Proyecto de restauración forestal del área incendiada de la Sierra de La Muela. Cuarta parte.

En las anteriores entradas relacionadas con el proyecto de restauración forestal de la Sierra de la Muela os hemos contado cómo ha sido la evolución histórica de la Sierra de la Muela desde la antigüedad hasta nuestros días, qué tipo de bosque podría corresponder como vegetación potencial de la zona que pretendemos restaurar y cuáles son el alcance y las áreas afectadas de la actuación que vamos a llevar a cabo en los próximos años.

Medios esenciales para la reforestación: el sistema de riego.

Impulsados por las escasas precipitaciones registradas en los últimos años, ARBA Cartagena ha probado con diversas medidas con el fin último de maximizar la tasa de supervivencia de los árboles y arbustos plantados en las acciones llevadas a cabo. De poco sirve invertir muchos recursos o abarcar amplias zonas si los resultados finales son pobres y decepcionantes.

El mantenimiento de la plantación -especialmente durante los dos primeros años de vida- es crucial para la supervivencia y progreso de los plantones. Disponer de medios adecuados para proporcionar riegos de socorro a las plantas, junto a su sombreo en los periodos finales de la primavera e iniciales del estío, nos ha permitido llegar a obtener tasas de supervivencia superiores al 90%.

Cuando se diseñó el proyecto de “Restauración forestal de la Sierra de la Muela” no nos pasó desapercibido que, a diferencia de proyectos anteriores –donde hemos tenido que transportar agua a la zona de actuación-, aquí teníamos la oportunidad de disponer de agua de una forma natural y abundante para nuestro sistema de riego gracias al manantial y balsa de la Muela, próximos a la zona afectada por el incendio.

Montaje del sistema de riego por goteo en la zona incendiada.

La balsa de la Muela, una zona de interés especial

La balsa de la Muela es una zona de interés especial, y no sólo por ser una parada obligada para los senderistas y caminantes que buscan refrescarse bajo el sombraje que la cubre o saciar su sed con el manantial que la alimenta.



Esta balsa sirve de abrevadero para los mamíferos que pueblan la sierra de la Muela, tanto los que se pueden observar comúnmente -jabalíes y muflones- como probablemente a otros más esquivos -zorros, garduñas, tejones o lirones-. Esta alberca también es esencial para las aves en tránsito que se detienen a refrescarse y beber en los charcos que la circundan. De los 39 cuerpos de agua repartidos por toda la región estudiados por nuestros compañeros de ANSE las dos últimas primaveras, éste es el que registró mayor afluencia de aves el año pasado, contando con picos de hasta 150 aves por hora y hasta una treintena especies distintas (fringílidos, escribanos, palomas, tórtolas, currucas, mosquiteros, papamoscas, chochines, etc.).


La balsa durante el vaciado parcial de la misma para su reparación.

Pero es que, además, esta balsa esconde un pequeño ecosistema… y una gran sorpresa. En ella habitan anfibios como la rana común (Pelophylax Perezi), el sapo corredor (Bufo calamita) o la culebra de cogulla (Macroprotodon brevis), que seguramente la frecuenta en busca de alimento. 
Culebra de cogulla (Macroprotodon brevis)

Rana común (Pelophylax perezi) en la balsa.

La sorpresa es que en sus aguas también proliferan los fartets (Aphanius Iberus), una especie de pez endémico del sureste español, actualmente en peligro de extinción, y que probablemente fue introducido en la balsa de manera artificial.

Fartets (Aphanius iberus) de la balsa, especie en peligro de extinción.

Por todo lo anteriormente indicado, desde nuestra asociación fuimos muy cuidadosos a la hora de diseñar la manera en la que integraríamos nuestro sistema de riego en esta balsa para minimizar cualquier posible alteración en el medio e impedir que, de manera accidental, la balsa pudiera vaciarse por completo. Y, aún más, decidimos ampliar el alcance del proyecto para dotar a la balsa de un bebedero para aves, añadir un rebosadero que permita dirigir el exceso de agua a las pedrizas inferiores, incorporar una rampa de salida de anfibios (que también pudiera ser usado por cualquier animal grande en el caso de caer a la balsa accidentalmente), construir un nuevo abrevadero para mamíferos que pueda ser usado cuando se produzca un vaciado parcial de la misma durante los riegos previstos e instalar cartelería informativa sobre la fauna que la habita.

Rampa para anfibios similar a la que se va a instalar en la balsa de La Muela.

La balsa de la Muela y sus alrededores, estado de conservación

Cuando iniciamos los preparativos del proyecto y se visitó la balsa de La Muela para estudiar cual sería la mejor solución para conectar el sistema de riego, pudimos constatar el estado de ruina de la misma. Las grietas en sus muros, especialmente el anterior, ponían en riesgo la integridad de la estructura en el futuro. Además, por estas mismas grietas, se producían filtraciones de agua que impedían que la lámina de agua subiera de nivel pese al aporte continuo de agua del manantial. Esa situación impedía el aprovechamiento de su agua para el riego. Por este motivo, y tras la autorización de los propietarios, se realizó una reparación de emergencia de la balsa para lo que se requirió su vaciado parcial.

Reparación de las grietas de la balsa.

Grietas reparadas y toma de agua.

Esta obra se aprovechó para la incorporación de la nueva arqueta de riego y parte de las medidas anteriormente indicadas. Desgraciadamente, durante este vaciado, también se observaron en la balsa dos ejemplares de carpín rojo liberados con seguridad por algún desconocedor del impacto que puede causar introducir especies exóticas en un ecosistema tan particular y frágil como este. Durante este proyecto se procederá también a su extracción.


Rebosadero y bebedero para aves. 

También se observó el avanzado estado de deterioro de las pedrizas y la vegetación -especialmente los ejemplares de olmo (Ulmus minor)- de las zonas circundantes a la balsa, lo primero probablemente debido a la acción continuada de los jabalíes. ARBA Cartagena analizará la viabilidad de recuperar en el futuro también esta zona.

Además de lo anteriormente expuesto, otro aspecto llamativo observado ha sido el deterioro intencionado que han sufrido los alrededores de la balsa – especialmente la fuente del siglo XVIII- o el reciente del nuevo bebedero de aves, en el que una pareja ha decidido dejar su impronta. Desde ARBA Cartagena agradeceremos a los vecinos y paseantes que visitan la Muela que nos ayuden a proteger el entorno e informen de cualquier desperfecto que puedan observar durante la ejecución de este ilusionante proyecto.
Fuente del siglo XVIII vandalizada recientemente por desaprensivos.

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El proyecto de restauración forestal de la Sierra de La Muela se lleva a cabo con el apoyo económico de la empresa ILBOC, del Valle de Escombreras y la colaboración de la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE), así como de los propietarios de los terrenos. 

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