lunes, 19 de septiembre de 2022

El azufaifo, el árbol del fruto del loto.

El País de los lotófagos.

«... desde allí fuimos arrastrados por fuertes vientos durante nueve días sobre el mar abundante en peces, y al décimo arribamos a la tierra de los Lotófagos, los que comen flores de alimento. Descendimos a tierra, hicimos provisión de agua y al punto mis compañeros tomaron su comida junto a las veloces naves. Cuando nos habíamos hartado de comida y bebida, yo envié delante a unos compañeros para que fueran a indagar qué clase de hombres (...) había en esa región; (...). Marcharon enseguida y se encontraron con los Lotófagos. Éstos no decidieron matar a nuestros compañeros, sino que les dieron a comer loto, y el que de ellos comía el dulce fruto del loto ya no quería volver a informarnos ni regresar, sino que preferían quedarse allí con los Lotófagos, arrancando loto, y olvidándose del regreso. Pero yo los conduje a la fuerza, aunque lloraban, y en las cóncavas naves los arrastré y até bajo los bancos." (​La Odisea​ , Canto IX.)

 

 
Grabado del siglo XVIII en el que se muestra a Ulises rescatando a sus compañeros del país de los Lotófagos
 
Mucho ha sido lo que se ha escrito sobre la naturaleza del fruto del loto y la identidad y localización del pueblo de los lotófagos descrita en la Odisea de Homero. Los escritores griegos y romanos posteriores, como Polibio, Eratóstenes, Teofrasto o Heródoto sitúan al pueblo de los lotófagos en las costas de Cyrene - actual Libia-, llegando incluso Eratóstenes a ubicarlos en la isla de Meninge, actual D'Jerba, frente a las costas de Túnez. Sobre los lotófagos escribe Heródoto.  

 "La parte marítima de dichos Gindanes es habitada por los lotófagos, hombres que se alimentan sólo con el fruto del loto, fruto que es del tamaño de los granos del lentisco, pero en lo dulce del gusto más parecido al dátil de la palma: de él sacan su vino los lotófagos." (Heródoto. 'Historias' Libro IV).
 

Sobre la naturaleza de la planta del loto - según el texto homérico, de características alucinógenas y adictivas- se han propuesto asimismo numerosas especies de plantas: los lotos o nenúfares acuáticos, como Nymphaea lotus, o loto blanco del Nilo, cuyos tubérculos se han usado en alimentación humana, si bien, no parece ésta una planta que fuera a ser abundante en las desérticas costas de Libia o Túnez. Se han propuesto también como posibles especies: el almez (Celtis australis), un árbol mediterráneo propio de ríos y ramblas, el jinjolero (Ziziphus jujuba) y un arbusto mediterráneo denominado arto blanco o azufaifo (Ziziphus lotus), planta esta última de la que vamos a hablar en esta entrada de nuestro blog. 

Ninguna de las plantas mencionadas anteriormente, ni los nenúfares, ni el almez, ni el jinjolero, ni el azufaifo, tienen en sus frutos o flores las características adictivas y narcóticas que el relato homérico atribuye al fruto del loto. Quizás, la referencia a este fruto fuera simplemente una licencia literaria y poética. Sin embargo, este relato nos sirve a nosotros para abrir este artículo, después de muchos meses de inactividad, y hablaros del azufaifo o arto blanco (Ziziphus lotus), una de estas especies singulares que pueblan nuestros campos y montes. En cualquier caso, el azufaifo es la única de las especies mencionadas anteiormente que fue nombrada como 'loto' por Carlos Linneo, el padre de la nomenclatura científica, en el epíteto de su nombre binomial: Ziziphus lotus.


 
Fruto del azufaifo en el mes de septiembre en Cartagena. 
 
El azufaifo o arto blanco.
 
El azufaifo es otro endemismo iberoafricano más de los muchos que pueblan nuestros campos y montes. Ya os hemos comentado muchas veces que la presencia de estas especies iberoafricanas es un hecho que singuraliza la naturaleza de nuestros ecosistemas del sureste. Llamamos iberoafricanismos a un grupo de especies de distribución compartida a lo largo de las dos riberas del mar Mediterráneo, entre el sur de la Península Ibérica y el norte de África, y cuyo origen hay que retrotraer a unos 6 millones de años atrás, cuando el Mar Mediterráneo se secó por completo, permitiendo el intercambio de especies entre un continente y otro. La más conocida de todas estas especies es, por supuesto, el ciprés de Cartagena o araar (Tetraclinis articulata), al que ya hemos dedicado más de una entrada en este blog. 
 
Hojas y flor del azufaifo. Fotografía de nuestro amigo botánico José Antonio López Espinosa
 
El azufaifo, por su parte, es un gran arbusto caducifolio - pierde la hoja en invierno-, y extremadamente espinoso de la familia de las ramnáceas. Es pariente del más conocido jinjolero (Ziziphus jujuba), procedente éste de China. Al igual que los del jinjolero, sus frutos son comestibles, aunque no son tan sabrosos. Se trata de un arbusto freatófilo, es decir, especialista en extraer el agua de la profundidad del subsuelo. Por esta razón solemos encontrarlo cerca de cauces de ramblas o zonas con suelos muy profundos en los que el azufaifo puede hundir sus raíces en busca de la humedad profunda de las capas más hondas del terreno. Su capacidad de penetración es tan poderosa que sus raíces han sido encontradas en minas de Marruecos ¡a 60 metros de profundidad! 
 

El azufaifo forma enormes masas de intrincadas ramas y espinas que cubren amplísimas superficies de terreno. El mayor que nosotros conocemos en la zona del Campo de Cartagena lo podemos encontrar cerca de la rambla de Benipila, en Los Patojos, y tiene una superficie de más de 200 m2. 

 
Enorme ejemplar de azufaifo en Los Patojos, junto a la rambla de Benipila.

 
Medido con la herramienta de Google Earth, nos da una superficie de 224,5 m2
 
Este azufaifo de Los Patojos puede llegar a ser el más grande del Campo de Cartagena, pero no es, ni de lejos, el mayor de toda la Región de Murcia: en la rambla de Nogalte, en Puerto Lumbreras, se puede encontrar un gigante de más de 1.000 m2 de área de ocupación.

 
Ejemplar de 1.028 m2 de superficie en la rambla de Nogalte. 

 
¿Por dónde se distribuye el azufaifo?
 
De todas las especies de iberoafricanismos con las que contamos, Ziziphus lotus es la más 'sahariana' de todas, estando especialmente adaptada a las condiciones más duras del desierto. Se área de distribución se extiende por el norte de África (especialmente en Marruecos y Argelia, aunque se encuentra también puntualmente en Libia, Túnez y Egipto), por el desierto del Sáhara y el Sahel (Mauritania, Mali, Níger y Senegal), así como por el próximo oriente (Chipre, Siria e Israel). Las poblaciones europeas se limitan al sureste de la Península Ibérica y a la isla de Sicilia.

 
Distribución de Ziziphus lotus en África, Asia y Europa.
 
En España, Ziziphus lotus se distribuye exclusivamente por las provincias de Almería y Murcia, con dos ejemplares más recientemente descubiertos por miembros de ANSE en la provincia de Alicante en el límite provincial con Murcia. Las poblaciones ibéricas mejor conservadas son las del Parque Natural del Cabo de Gata.

 
 
Distribución de Ziziphus lotus en la Península Ibérica.
 
 
La corona de espinas.
 
Tradicionalmente, se había asociado con Ziziphus spina-christi - otra especie de la familia del azufaifo y del jinjolero, también presente en Judea y nombrada como Sidr en el Corán -, el arbusto del cual se habían extraído las ramas para la confección de la corona de espinas con la que el Nuevo Testamento relata que había sido torturado Jesús de Nazaret durante su pasión. De hecho, cuando Carlos Linneo, en el siglo XVIII clasificó en la nomenclatura binomial al sidr, lo denominó específicamente como Ziziphus spina-christi, es decir, el azufaifo de las espinas de Cristo. 
 
Así se relata este episodio de la Pasión en el Evangelio de San Mateo (27,29)

"Y trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza".
 
Sin embargo, lo quebradizo de las ramas de Ziziphus spina-christi y la casi imposibilidad física de su trenzado, han hecho proponer a algunos historiadores bíblicos la identificación de Ziziphus lotus, también presente en Israel, como la especie de la que se extrajeron las ramas con las que se confeccionó la corona de espinas mencionada en la Biblia.

Sin lugar a dudas, las espinas de Ziziphus lotus son las más fastidiosas y molestas de todas las especies espinosas que tenemos en el Mediterráneo. Recoger semillas en otoño de esta especie puede convertirse en una tarea extremadamente complicada como no se tenga muchísima precaución: la doble disposición, tanto en zig zag como en direcciones opuestas, de las espinas de este arbusto hace que, una vez enganchado en una de ellas, sea casi imposible desprenderse de la rama y, conforme te mueves, te vas enmarañando cada vez más con las espinas de las ramas colaterales. 

  
Espinas en zig zag de Ziziphus lotus.
 
En la iconografía tradicional de la corona de espinas, ésta aparece como una tira trenzada alrededor de la cabeza de Jesús.
 
 
Ecce Homo con la corona de espinas. Tabla de Fra Angelico. S.XV

Sin embargo, en realidad, lo más probable es que se tratara de un "pileus", tal y como era costumbre que fueran las coronas, símbolo de poder, en las sociedades orientales. El "pileus" era una especie de casquete que cubría toda la cabeza, desde la frente y sienes hasta la nuca. En este caso, al haberse confeccionado con las ramas de un arbusto espinoso, estas espinas, largas, duras y agudas, habrían herido y desgarrado los frágiles tejidos del cuero cabelludo hasta alcanzar el hueso craneal, infringiendo un gran dolor. 
 
 
 Reconstrucción hipotética del 'Pileus' o corona de espinas de Cristo trenzada con ramas de Ziziphus
 
Es casi imposible averiguar la verdadera naturaleza de la corona de espinas mencionada en los evangelios cristianos, pero, es difícil imaginar una idea más perversa en la ejecución de esta corona de haber sido realmente trenzada con ramas de Ziziphus lotus.
 
El hábitat y la protección del azufaifo.
 
El azufaifo conforma un hábitat - los artales o azufaifares - de aspecto sabanoide, característico de las llanuras esteparias áridas y semiáridas del sureste peninsular, en asociación con otras especies de arbustos y plantas. Típicamente, en nuestra zona, el azufaifo se presenta conjuntamente con orovales (Withania frutescens), cambrones (Lycium intricatum) - estas dos especies también iberoafricanas - , escobones o belchos (Ephedra fragilis y manrubios (Ballota hirsuta), así como con varias especies de esparragueras (Asparagus albus y Asparagus horridus).

 
Oroval (Withania frutescens).
 
 
Oroval (Withania frutescens). 
 
 
Escobones (Ephedra fragilis). 

 
Cambrón (Lycium intricatum). 
 
Junto con estas plantas mencionadas, aparece también un extraño arbusto muy venenoso y pestilente, una reliquia de las selvas subtropicales que durante el periodo terciario cubrían el sur de Europa, denominado altramuz del diablo (Anagyris foetida). El altramuz del diablo es el único arbusto de la Península Ibérica de polinización ornitófila, es decir, que es polinizado por aves. En Cartagena, nosotros hemos visto esta peculiar especie sobre suelos volcánicos de El Carmolí, de Tallante y de la Torre de Nicolás Pérez.
 
Altramuz del diablo (Anagyris foetida).

Este  hábitat de los azufaifares, exclusivo de las zonas más áridas y térmicas del sureste peninsular, ha sido catalogado como hábitat 5220* 'Matorrales arborescentes de Ziziphus' en la directiva de hábitats de la Unión Europea y ha sido declarado como hábitat prioritario por su singularidad en el contexto europeo. El azufaifo está protegido además en el decreto de flora protegida de la Región de Murcia con la categoría de vulnerable (VU), el segundo grado de protección del catálogo regional.

 
Azufaifo en el espacio protegido de El Carmolí, un antiguo volcán cuaternario extinguido.
 


Flores del azufaifo en un ejemplar en Isla Plana.
 
A pesar de que el grado de protección de esta especie - vulnerable- es similar a la del ciprés de Cartagena (Tetraclinis articulata), su situación no es, en absoluto comparable. En toda España no quedan, en total, más de 1.000 individuos repartidos por las provincias de Almería y Murcia, además de dos ejemplares situados en la provincia de Alicante. Ziziphus lotus tiene la mala suerte de preferir suelos profundos, donde puede hundir sus raíces en busca de la humedad del subsuelo, que son justamente los preferidos por los cultivos de regadío intensivo, con lo cual su área de distribución ha sufrido una regresión brutal.
 
 
Ziziphus lotus en el espacio protegido del Cabezo de San Ginés. 
 
En el Campo de Cartagena, podemos encontrar azufaifos muy dispersos por toda la zona del Mar Menor y alrededores de la ciudad de Cartagena, como en el Cabezo Beaza, La Palma, Torre Pacheco, Cabezo de San Ginés, El Carmolí, Roldán, El Jimenado, etc. 
 
Solitario ejemplar de azufaifo rodeado de palmitos sobre suelos volcánicos en el Cabezo Beaza de Cartagena.

Sin embargo, en la mayoría de estos ejemplares de la zona oriental del Campo de Cartagena, cerca del Mar Menor, se  trata de individuos aislados cuyo hábitat original ha sido totalmente erradicado y sin capacidad de reproducirse y expandirse.   

EL  hábitat original de Ziziphus lotus se encuentra completamente ocupado por la agricultura intensiva en la mayor parte del Campo de Cartagena.
 
En la actualidad, resulta muy penoso ver estos ejemplares solitarios relegados, en la mayor parte del Campo de Cartagena y en Almería, a los andenes de las carreteras, márgenes de autovías y de canalizaciones del trasvase Tajo-Segura, taludes del ferrocarril y pequeñas islas de vegetación marginales entre los cultivos, normalmente, además, atestados de bolsas de plástico y basuras de todo tipo arrojadas por los conductores de los vehículos que circulan por las carreteras.  

 
ZIziphus lotus junto a la N332, antes de Molinos Marfagones, que fue recientemente talado a matarrasa por unas obras junto a la carretera y que, afortunadamente, ha conseguido rebrotar. 
 
  
Azufaifo junto a la RM-F14 en Torre Pacheco atravesado por una canalización y lleno de basuras.
 
Para encontrar las mejores poblaciones de Ziziphus lotus en el Campo de Cartagena tendríamos que dirigirnos hacia la zona oeste, especialmente en los alredores de Tallante, La Aljorra o Las Palas de Fuente Álamo, en las zonas a donde no ha llegado el regadío intensivo, como ocurre en los afloramientos volcánicos del Cabezo Negro de Tallante o la Loma de Pelarán, o en los espacios protegidos de los cabezos del Pericón y Los Victorias, donde su hábitat se encuentra relativamente preservado entre los cultivos de secano tradicional
 
Azufaifo en la sierra de Los Victorias, cerca de Tallante. 
 
Sobre los suelos volcánicos de algunos de estos espacios protegidos, el azufaifo comparte hábitat con otra de las joyas de nuestros montes: el garbancillo de Tallante (Astragalus nitidiflorus), un endemismo exclusivo de la zona oeste del municipio de Cartagena. 
 
El garbancillo de Tallante (Astragalus nitidiflorus) es una especie endémica exclusiva de la zona oeste del Campo de Cartagena, es decir, que no puede encontrarse en ningún otro lugar del mundo.
 
 
Islas de fertilidad. 
 
El azufaifo cumple una función ecológica fundamental en los ecosistemas más áridos del sureste; Son muchos los estudios que han probado una mejora notable en las condiciones físicas y químicas de los suelos donde se asienta esta especie. 

Los azufaifos son capaces de movilizar el agua desde las capas más profundas del nivel freático hacia la superficie, generando islas de fertilidad y creando microhábitats donde se acumulan juntas muchas especies de plantas que sirven de refugio a numerosas especies de animales (conejos, pequeños mamíferos, aves, reptiles, insectos, etc. ). Se ha comprobado asimismo el incremento notable de la vida microbiana (bacterias y hongos) bajo el suelo de estos agregados de azufaifos y otras plantas. En estas islas de fertilidad las condiciones de humedad, nutrientes y temperatura son mucho mejores que en las áreas donde no hay azufaifos, incrementando notablemente la productividad del ecosistema. Además, lo intricado de su sistema de raíces y ramas hace que sean capaces de retener muy eficazmente el terreno a su alrededor, previniendo la erosión de tierra fértil del suelo sobre el que se encuentran.


Estos beneficios ecosistémicos de las poblaciones de Ziziphus lotus hacen todavía más perentoria la preservación del hábitat de esta especie con el fin conservar la fertilidad de los frágiles campos del sureste semiárido, expuestos más que nunca a los fenómenos de desertización, es decir a la degradación del suelo por la pérdida de la capa fértil.
 
La realidad, sin embargo, es que la supervivencia del azufaifo en España se presenta extremadamente complicada, acosado por la expansión de los regadíos intensivos y los cultivos bajo plástico de la Región de Murcia y la provincia de Almería. En algunas zonas de Almería, como en El Ejido, un buen número de ejemplares dentro del espacio protegido de los artales de El Ejido, declarado como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) dentro de la red Natura 2000, han sido arrancados y el espacio ha sido roturado para dejar sitio para los cultivos bajo invernadero, habiéndose perdido hasta el 80% del hábitat original de la especie
 
De forma experimental, se ha probado la introducción de ejemplares de Ziziphus lotus en las lindes de fincas agrícolas como setos cortavientos y, quizás, ésta pueda ser la esperanza de conservación de este extraordinario arbusto. En cualquier caso, resulta urgente la redacción de un plan de recuperación del hábitat de la especie que establezca un plan de compatibilidad de su supervivencia con la agricultura.

 
Azufaifo en un seto agrícola implantado en la entrada del Parque Regional de Calblanque. 
 
 
La mariposa laberinto africana.
 
Vinculada a los azufaifos vive una especie exclusiva de lepidóptero: la mariposa laberinto africana (Tarucus theophrastus).  Se trata de una pequeña mariposa que, durante su estado larvario, se alimenta de las hojas del azufaifo. Debido a que tiene una capacidad de vuelo limitada, necesita de poblaciones de azufaifos abundantes y con individuos cercanos. En la Región de Murcia aún puede verse con cierta frecuencia en la zona de Lorca, Águilas y Puerto Lumbreras, habiendo sido dada por desaparecida de los azufaifos de la Sierra de Carrascoy en Murcia y de los del Campo de Cartagena.
 
Sin embargo,  después de casi 100 años sin tener noticia de esta mariposa por Cartagena, en una visita reciente a un gran azufaifo existente junto a las canteras romanas de la diputación de Canteras en busca de fotos para este artículo, pudimos constatar la presencia de esta singular especie revoloteando en torno a las ramas de la planta. 

 
La mariposa laberinto africana sobre una bolaga (Thymelaea hirsuta) en Canteras.
 
 
Mariposa laberinto sobre las hojas del azufaifo de las canteras romanas.
 
 
El gran azufaifo sobre el que hemos reencontrado las mariposas laberinto en el sitio arqueológico de las canteras romanas de Canteras.
 

En toda la zona de Canteras, La Vaguada y San José Obrero sólo se conservan dos únicos ejemplares silvestres de esta especie de planta de la que depende la mariposa laberinto. Uno de estos individuos, junto al arcén de la N332, fue recientemente talado a matarrasa por unas operarios que realizaban obras. Afortunadamente el ejemplar de azufaifo rebrotó y, en la actualidad, ha vuelto a echar hojas y frutos. Este feliz redescubrimiento no nos debe hacer bajar la guardia ya que la supervivencia de una sola especie de insecto en una zona determinada puede depender de un asunto tan banal como la falta de cuidado de unas obras junto a una carretera.

En nuestro próximo proyecto del bosque romano, que llevaremos a cabo junto al Ayuntamiento de Cartagena, CETENMA y ANSE para la creación de un gran corredor verde entre Canteras, La Vaguada y San José Obrero, velaremos por introducir un buen número de plantones de Ziziphus lotus que promuevan la preservación en esta zona, tanto de esta especie de planta como de la mariposa que se alimenta de ellos.

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