jueves, 15 de diciembre de 2016

Recuperamos los bosques del puerto de Cartagena. Batería de Fajardo.



Este pasado sábado 10 de diciembre, ARBA Cartagena, junto con un grupo de 25 voluntarios, realizamos los primeros trabajos de recuperación de los bosques autóctonos en el entorno de la batería de Fajardo con la plantación de unos 250 árboles y arbustos del hábitat 9570 (bosques de Tetraclinis articulata). 

Los bosques de Tetraclinis articulata forman un tipo de bosque mediterráneo propio del Atlas en el norte de África, excepcional por su biodiversidad singularidad, y que en todo el continente europeo sólo se da en las sierras de Cartagena, desde el monte Roldán hasta Cabo de Palos. Estos bosques son objeto de un programa LIFE de la Unión Europea para su conservación y recuperación y la actividad de este pasado sábado se enmarcaba dentro de las acciones de divulgación de este proyecto LIFE. 


La furgoneta cargada con nuestra particular 'munición'.


Las bandejas y las herramientas. Detrás el cuartel de Fajardo, y al fondo el puerto de Cartagena.

La planta fue cedida por ANSE, asociación de naturalistas del sureste, y consistió mayoritariamente en ciprés de Cartagena (Tetraclinis articulata), acebuche (olea europaea), encina (Quercus ilex) y aladierno (Rhamnus alaternus). 


A los niños participantes en la actividad se les dio un cubo lleno de palmizones, las semillas del palmito (Chamaerops humilis) que fueron sembrando por toda la zona. 



En las zonas más húmedas se plantaron sobre todo las encinas y aladiernos, los cipreses de Cartagena y acebuches en las zonas más expuestas. 


El proyecto de reforestación del monte de Fajardo cuenta con la colaboración de la Armada Española, propietaria de los terrenos y de la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE).

El propósito de ARBA Cartagena es continuar con las actividades de recuperación de estos bosques excepcionales en el monte de Fajardo durante el mes de diciembre convocando varias actuaciones de reforestación con voluntarios. 

miércoles, 7 de diciembre de 2016

CÓMO PLANTAR UN ÁRBOL.

Puesto que esta misma semana vamos a comenzar las plantaciones de este otoño, vamos a enseñaros los pasos para plantar correctamente un árbol. 

Elegir el lugar. 

En primer lugar, hay que elegir un lugar para plantar: En ningún caso hay que plantar junto a un árbol ya crecido o junto a otro recién plantado para evitar la competencia por los nutrientes y la humedad. Guarda una cierta separación entre árboles, especialmente si son de especies grandes. 

Procura además escoger un lugar resguardado del sol y donde se recoja el agua (superficie cóncava y no convexa). 

Realizar el alcorque

El alcorque es el agujero alrededor del árbol donde se va a almacenar el agua de lluvia o de riego. 

Para hacer un buen alcorque sigue los siguientes pasos: 

1- Coloca una fila de piedras haciendo un círculo o, si la plantación es en pendiente, una media luna en contra de la dirección de la pendiente. 



2- Con la azada extrae la tierra del centro y vete echándola sobre las piedras que forman el alcorque. 




3- Esto es extremadamente imporante: La profundidad del agujero debe ser siempre superior al tamaño del cepellón de la planta. EN NINGÚN MOMENTO EL CEPELLÓN DEBE QUEDAR POR ENCIMA DEL NIVEL DE LA TIERRA. Si esto ocurre, en verano el árbol morirá al secarse las raíces. 




Si el cepellón te ha quedado por encima del nivel, debes volver a sacarlo y seguir cavando, no sirve con echar tierra por encima para taparlo. Recuerda: El hoyo nunca es demasiado profundo. 

Plantación del árbol.

4- Extrae la planta de la bandeja forestal con cuidado de no dañar la raíz. Empuja por debajo del alveolo y tira de la planta por arriba al mismo tiempo. Coloca la planta en el centro del agujero y con una mano sostenla vertical y con la otra echas tierra para dejarla presentada. 


A continuación, con la azada rellena el agujero. Si la ladera del monte está en pendiente coge la tierra del lado superior formando unas canalizaciones que desvíen el agua de lluvia hacia el alcorque. 


5- Compacta la tierra alrededor de la planta con los puños, con los pies o, mejor, con una piedra, con cuidado de no golpear la planta.


Finalizamos el trabajo.

6- Por último, recoge hierba de alrededor y crea una capa de hierba sobre la tierra donde está la planta, esto creará una capa aislante que favorecerá la retención de humedad. Si tienes protector colócalo envolviendo la planta. 


7- Coloca unas piedras alrededor de la planta para protegerla del calor y de los hervíboros.



Y con esto hemos terminado la plantación. Recuerda que siempre es mejor plantar menos árboles pero bien plantados que muchos y mal ya que un árbol mal plantado es casi seguro un árbol muerto durante el verano.

Un resumen gráfico. 




miércoles, 2 de noviembre de 2016

Temporada de recogida de semillas (III).



Este año las precipitaciones de otoño se están haciendo esperar y la sequía que padecemos se está convirtiendo en algo muy preocupante. 



El mes de octubre, tradicionalmente muy lluvioso en el sureste ha sido muy poco generoso este año 2016. 

Los campesinos del Campo de Cartagena decían que la tierra tenía 'tempero' cuando, gracias a las lluvias, la tierra estaba húmeda y en buenas condiciones para realizar las plantaciones. A principios de noviembre, la tierra de nuestros montes todavía no tiene tempero por lo que no podemos llevar a cabo las reforestaciones previstas. 

Mientras llegan las ansiadas lluvias, aprovechamos el tiempo en la recogida de semillas de las diferentes especies de nuestros montes. 

Durante este mes de Octubre hemos recogido semillas de ciprés de Cartagena (Tetraclinis articulata) en la zona del barranco del Moro en Portmán.

Tetraclinis articulata en el Barranco del Moro, Portmán. 

Piñas de Tetraclinis articulata. 

Recogiendo las semillas de un gran ejemplar de ciprés de Cartagena.

Durante el mes de Octubre también han ido madurando los frutos del acebuche u olivo silvestre (Olea europaea). El acebuche se encuentra en expansión por todas las sierras de Cartagena. Se trata de un árbol extremadamente resistente a la sequía y muy importante para la fauna ya que sus frutos son consumidos por gran cantidad de aves y mamíferos que ayudan a la dispersión de la especie al ingerir sus semillas.  


La recogida del fruto es estrictamente manual.

Con las acebuchinas se produce un aceite de oliva de extraordinaria calidad que es comercializado por empresas de productos gourmet.

El lentisco (Pistacia lentiscus) es un arbusto que fue muy abundante en el pasado en el Campo de Cartagena. Era explotado antiguamente para la producción de la lentisquina, un aceite que se extraía de su fruto y que se usaba sobre todo como combustible para lámparas de aceite. Era muy apreciado porque con la combustión se producía un agradable aroma que además actuaba como sustancia antimosquitos.


La recogida de semillas de lentisco la hemos realizado en la zona de El Gorguel donde es una planta especialmente abundante.




Por último, durante octubre han empezado a madurar los frutos del palmito (Chamaerops humilis), llamados palmizones o dátiles de zorra. El palmito es una especie esencial de los ecosistemas del Mediterráneo. Sus frutos producen un alimento que es básico para multitud de especies (zorros, tejones, conejos, etc.)  durante todo el otoño e invierno. 


Recoger los frutos es sencillo con unos guantes y unas tijeras. El problema viene luego cuando hay que despulpar la semilla debido a la intensa pestilencia, como de olor a pies 'retestiñados', que echan los palmizones, pero todo sea por nuestros montes.






miércoles, 28 de septiembre de 2016

Temporada de recogida de semillas (II).

En ARBA Cartagena seguimos recogiendo semillas de las diferentes especies autóctonas de nuestros montes para reforestar en las próximas temporadas.  

En las primeras semanas del verano hemos estado recogiendo semillas de espino negro (Rhamnus lycioides), una especie clave en nuestros ecosistemas y que produce fruto cuando casi ninguna otra especie lo hace, lo cual es muy importante para muchas aves que se alimentan de fruta. 

Espino negro.

Hemos subido también a Peñas Blancas a la busca de los últimos ejemplares de terebinto (Pistacia terebinthus) del Campo de Cartagena. El terebinto es una especie propia de zonas algo más húmedas y esta especie lleva posiblemente acantonada en esta zona más protegida de Peñas Blancas desde que terminó la última glaciación. 

Justo bajo la pared de la imponente falla de Peñas Blancas, en una espectacular selva mediterránea de palmitos, aladiernos, acebuches y plantas trepadoras como Clematis cirrhosa, se encuentran estos preciosos ejemplares de terebinto. 



Nuestro objetivo es intentar conseguir un pequeño grupo de ejemplares reproductores en un entorno controlado para reforzar en el futuro esta pequeña población cartagenera.





Ejemplar mediano de terebinto creciendo directamente sobre la roca caliza.



Gran ejemplar de terebinto sobre un canchal.

En los últimos tres años no hemos conseguido reproducir esta especie ya que todas las semillas que hemos ido recogiendo estaban parasitadas. Esperemos que este año tengamos más suerte. 



Una gran araña lobo (Argiope lobata) en la Loma de las Carrascas. 

Hemos subido también en estos últimos días a recoger semillas de enebro (Juniperus oxycedrus) bajo el repetidor de Cabo Tiñoso. Nos hemos encontrado con los árboles muy afectados tras tres años de sequía, algunos en un estado límite. A pesar de todo, hemos conseguido recolectar semillas de algunos enebros hembra que han tenido reservas suficientes para producir fruto. 

El cerro de los Siete Cucones con La Azohía al fondo. 
En acción.

¡Ese Pablo!

Las semillas de enebro las usaremos para producir plantas que usaremos para reforestar en el mismo Cabo Tiñoso, donde tenemos un proyecto para recuperar los enebrales y sabinares costeros propios de este lugar, uno de los más áridos de España.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

LUCHANDO POR PROTEGER LA FLORA Y LOS HÁBITATS DE NUESTRO LITORAL.


Una azucena de mar (Pancratium maritimum) en uno de los últimos arenales de La Manga.


La flora dunar y de saladar de nuestra comarca ha sido la que más ha sufrido una brutal regresión a causa de la urbanización sin límites de enormes franjas de litoral. Ejemplo paradigmático de una pésima (más bien, ninguna) planificación urbanística es La Manga del Mar Menor donde la conservación de la naturaleza ha estado totalmente ausente de los planes de nuestros mandatarios, primando el beneficio rápido y el engorde de las arcas municipales de los municipios de Cartagena y San Javier. 


La Manga en 2016

No contentos con haber destruido lo que podía haber sido un paraíso que compaginara el turismo de calidad y el respeto por nuestro patrimonio natural, los Planes Generales de Ordenación Urbana de los municipios de Cartagena y San Javier contemplan la SATURACIÓN TOTAL de La Manga urbanizando absolutamente TODO lo poco que aún queda sin construir. Cualquier resto de solar, de arenal, cualquier resquicio sin arrasar, va a ser urbanizado tarde o temprano. Y entonces nos daremos cuenta de que hemos terminado de destruir lo que era un paraíso para darle uso simplemente dos meses al año. Un muy mal negocio.

Un ejemplo negligente de lo que se pretende con La Manga es el proyecto de El Vivero, donde junto a la iglesia se planea la construcción de cuarenta torres de ocho plantas. ¿Puede La Manga soportar un proyecto así? 

El Vivero, otro proyecto urbanístico a orillas del Mar Menor

Plan parcial de El Vivero aprobado por el Ayuntamiento de Cartagena.

Y, como nunca es suficiente, el Gobierno Regional y el Ayuntamiento de San Javier proponen recuperar el proyecto de Puerto Mayor y la comunicación del norte de La Manga con San Pedro pasando por encima del espacio protegido de los arenales y salinas de San Pedro del Pinatar, primero con una pasarela peatonal y, cuando se haya destruido totalmente el medio natural y las aves que anidan en esa zona hayan desaparecido, se convertirá sin duda en una carretera de doble carril. 

Y en ARBA Cartagena pensamos que ya está bien: Que hay que decirles a los políticos que los ciudadanos nos merecemos otro modelo de crecimiento, que queremos respeto a los valores naturales de nuestro litoral y queremos un turismo sostenible y de calidad.  

Hinojo marino  (Crithmum maritimum) en uno de los últimos arenales de La Manga.

Por todas estas razones, ARBA Cartagena ha presentado alegaciones al nuevo proyecto de Plan General de Ordenación Municipal de Cartagena, y presentará también alegaciones a los planes de gestión de los espacios protegidos del Mar Menor y al PGOU de San Javier para que se protejan los últimos arenales y saladares de nuestro litoral. 

Queremos que se protejan especies que están en peligro crítico de extinción, como la zanahoria marítima (Echinophora spinosa) o la esparraguera del Mar Menor (Asparagus macrorrhizus), una planta que sólo crece en el entorno del Mar Menor y de la que quedan menos de 800 ejemplares en el mundo, la mayoría de ellos sobre solares urbanizables del municipio de San Javier. 


Uno de los últimos ejemplares de esparraguera del Mar Menor.

Si no se toman medidas de forma urgente, la esparraguera del Mar Menor se extinguirá para siempre y los responsables serán aquellos que miraron para otro lado cuando tenían la responsabilidad de velar por nuestro medio natural. 



Una de los últimos ejemplares de zanahoria marítimas (Echinophora spinosa) de La Manga.

Queremos además que se protejan los últimos arenales y saladares que quedan en La Manga, en Mar de Cristal.... También queremos que Cala Reona siga siendo un paraíso y no un enjambre de dúplex. 



Artemisia gallica en El Vivero de La Manga. Una planta de saladar muy rara en España y con varias poblaciones en el entorno del Mar Menor. 


Senecio glaucus. Otra de las rarezas con las que contamos en los arenales del Mar Menor y que corre riesgo de desaparecer con los proyectos de urbanización. 

Si quieres conocer en detalle las alegaciones que ARBA Cartagena ha presentado al PGMO puedes pinchar en el siguiente enlace: 



lunes, 1 de agosto de 2016

¡SALVEMOS LA ESPARRAGUERA DEL MAR MENOR, UNA ESPECIE ENDÉMICA EN PELIGRO CRÍTICO DE EXTINCIÓN!

Ejemplar en el tramo norte de La Manga (Fotografía de José Antonio López Espinosa).


Hace ahora tres años, se descubría para la ciencia una nueva especie de planta; La esparraguera que habitaba los últimos arenales de La Manga del Mar Menor y que había sido catalogada como esparraguera marina (Asparagus maritimus), constituía en realidad, como se sospechaba desde hacía tiempo, una especie independiente que fue denominada Asparagus macrorrhizus, o, vulgarmente, esparraguera del Mar Menor.

Ejemplar en el acequión de las salinas de Marchamalo.

La esparraguera del Mar Menor sería el único endemismo exclusivo del Mar Menor, es decir, una especie que sólo puede encontrarse en todo el mundo en los alrededores de nuestra laguna.

Frutos de la esparraguera del Mar Menor en diciembre. 

Hasta aquí las buenas noticias, pero ahora vienen las malas: Nuestra esparraguera se encuentra en peligro crítico de extinción. A nivel legal no tiene ningún tipo de protección, ya que el decreto de flora protegida no ha sido actualizado para incluir esta nueva especie. Se calcula que la expansión inmobiliaria de La Manga ha debido barrer más del 90% de la población originaria de la especie. El número total de ejemplares de esparraguera no debe superar en la actualidad los 600, de los cuales, posiblemente, menos de 200 se encuentran sobre espacios protegidos (Salinas de San Pedro y Lo Poyo). El grueso de la población de esta especie se asienta sobre suelo urbanizable del municipio de San Javier en el tramo norte de La Manga, muy principalmente sobre la zona de Veneziola y entorno del Puerto Tomás Maestre.  


Ejemplar en Veneziola. 

Ya tenemos el precedente en nuestra región de lo ocurrido con la zanahoria marina (Echinophora spinosa), una especie protegida, cuya principal población en la Región de Murcia fue erradicada de forma intencionada, dejando sus efectivos en peligro crítico de extinción a nivel regional. La administración regional no actuó en este caso, el autor de este atentado natural, de momento, sigue impune, y en la parcela donde se produjo el hecho se construye un hermoso dúplex. 

Dunas con los últimos ejemplares de Echinophora spinosa antes de su erradicación.

El mismo solar unos meses después. 


Al menos, la zanahoria marina es una especie presente en otras zonas del Mediterráneo, y su extinción a nivel regional, siendo trascendente, no tiene la extrema gravedad que supondría la desaparición en La Manga de la esparraguera del Mar Menor, cuya pérdida supondría la extinción total de una especie única en la tierra. 

¿Dejaremos que desaparezca esta parte singular de nuestro patrimonio natural? 

ENLACES.