domingo, 8 de septiembre de 2019

Fauna extinguida en la comarca de Cartagena en tiempos históricos.


Estamos tan acostumbrados a ver el entorno que nos rodea, que se nos hace difícil imaginar que, hace sólo 500 años, casi todas las sierras y campos de la comarca de Cartagena eran tierra salvaje donde habitaba megafauna que, en la actualidad, se encuentra extinguida. 

Desde el final de la Reconquista, el Reino de Murcia conformaba un territorio prácticamente despoblado: La expulsión de los mudéjares en el siglo XIII , la dureza de las condiciones climáticas, la naturaleza de tierra de frontera, como un enclave de Castilla, entre el Reino de Aragón y el Reino musulmán de Granada y la amenaza constante de los ataques berberiscos desde las costas de Argelia, convirtieron la vida en estos territorios en una aventura de alto riesgo. Así, a finales del siglo XV no debían de vivir en la ciudad de Cartagena más de 500 ó 600 personas y esto significaba una presión extremadamente baja sobre el entorno natural: la mayoría de las tierras estaban sin roturar y la fauna salvaje campaba por un territorio prácticamente virgen. 

Aquí mostramos algunas de las especies de las cuales existe constancia cierta de que poblaron nuestros campos y montes en épocas históricas.

El ciervo europeo (Cervus elaphus).

El ciervo europeo es una especie de cérvido de amplia distribución por todo el continente europeo, estando incluso presente en el Atlas en el norte de África. 

Ciervo europeo en la dunas de Doñana. 


En España se encuentra actualmente repartido por casi todo el territorio nacional.

Distribución del ciervo europeo por el territorio nacional. 


En la Región de Murcia, el ciervo se extinguió a finales del siglo XIX. Sin embargo, producto de la expansión natural de la especie y de las reintroducciones con fines cinegéticos, la especie ha vuelto a estar presente en el noroeste y se encuentra en expansión. 


Murcia trabaja en un plan de gestión del ciervo en la región 

La presencia del ciervo en Cartagena está documentada en el Libro de la Montería del rey Alfonso XI de Castilla. En este libro se narran las principales variedades del arte venatorio en España durante la Edad Media y, a continuación, se relacionan los principales montes y parajes donde practicar la caza con las especies que en ellos se encuentran. Este texto es un documento excepcional sobre el estado de la naturaleza en el Reino de Castilla durante el siglo XIV. 

Grabado del libro de montería de Alfonso XI

Con respecto a los montes de Cartagena, se menciona la presencia de jabalíes en Portmán ('Porte Mayn') y en Cabo de Palos, así como la existencia de ciervos (venados) en La Manga, descrita como una isla que se adentra en la mar. Por entonces, es posible que el cordón dunar de La Manga no cerrara casi por completo, como ocurre hoy día, lo que hoy es el Mar Menor, conformando una isla alargada en la que habitaban estos ungulados. En este sentido, hay que recordar también que una de las islas del Mar Menor lleva por nombre 'Isla del Ciervo'. 

«En tierra de Cartagena hay estos Montes (...) La Sierra de Porte Mayn es buen monte de puerco en invierno, e en estos montes hay estas fuentes: la Fuente del Cañaveral, la Fuente del Porte Mayn. El monte de Cabo de Palos es muy buen monte de Puerco en invierno, e este monte es cerca de la mar. E cerca deste monte está una isla, que entra en la mar, e dura bien una legua, e hay en ella muchos venados». Libro de la montería de Alfonso XI de Castilla. siglo XIV.



Cabra montés en Cazorla

La cabra montés (Capra pyrenaica) es un endemismo ibérico que se distribuye por las alturas de las cordilleras y montes de España y parte de Portugal. Pasó por una situación muy delicada durante la primera mitad del siglo XX debido a la caza, pero en la actualidad, con el fin de la presión cinegética, se encuentra en expansión.  


Distribución de la cabra montés en la Península Ibérica.

En Cartagena tenemos documentada la presencia de la cabra montés por la imagen de una pintura rupestre del neolítico en la Cueva de la Higuera de Isla Plana.  Con seguridad, esta especie recorría los montes cercanos a la cueva y constituía parte de la dieta de los primeros hombres y mujeres que habitaron nuestra comarca. La Cueva de la Higuera es el único monumento del municipio de Cartagena que, por ahora, forma parte del Patrimonio universal de la Humanidad de la UNESCO dentro del conjunto del arte rupestre del arco levantino de la Península Ibérica.


Representación rupestre de una cabra montés en la Cueva de la Higuera de Isla Plana.

Nuestra asociación escogió esta imagen neolítica como logotipo de nuestro proyecto  de 'Cabo Tiñoso Revive': Recuperación de los sabinares de Juniperus phoenicea de Cabo Tiñoso, en la esperanza de ver algún día a esta emblemática especie recorrer los riscos de nuestros espacios naturales. 

En 2011, a iniciativa de ANSE, la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia trasladó un grupo de cabras desde Sierra Nevada a la Región de Murcia con el fin de repoblar las sierras de Cartagena. 


Este proyecto quedó finalmente en nada debido a la inacción de la administración regional.

En la actualidad, la cabra montés se encuentra en expansión por todo el territorio nacional. En la Región de Murcia ha comenzado a recolonizar antiguos territorios a través de las sierras del noroeste, donde está ya plenamente asentada y está empezando a dejarse ver por Sierra Espuña. 



Sin embargo, lo más probable es que las futuras cabras monteses que lleguen a los montes de Cartagena lo hagan desde el oeste, a través de las sierras de Águilas y Lorca. De momento, procedentes de Sierra Nevada, ya han conseguido asentarse en casi toda la provincia de Almería y han llegado casi al límite con la Región de Murcia. 




Cabra montés en el Cabo de Gata.



En el pasado, el lobo ibérico habitó todo el territorio nacional, convirtiéndose en la pesadilla de ganaderos a los que esquilmaba el ganado. Fue perseguido hasta quedar limitado a unos pequeños reductos en Sierra Morena y las montañas entre Galicia y León. A raíz de declararse su protección, comenzó a recuperarse y, actualmente, se encuentra también en expansión.

Distribución actual del lobo ibérico.

En la Región de Murcia estuvo presente en las sierras de Moratalla hasta principios del siglo XX . A raíz de unos ejemplares que existían en un zoológico, incluso se describió la existencia de una subespecie local de lobo, el lobo levantino o Canis lupus deitanus


Ejemplar disecado, penosamente conservado, de un supuesto lobo levantino (Canis lupus deitanus), en el Museo del Instituto Alfonso X el Sabio de Murcia

Sin embargo, en la actualidad, se descarta que los lobos del levante español constituyeran una subespecie diferente a la del resto de lobos ibéricos.


Las sierras de Cartagena mantuvieron poblaciones de lobo ibérico hasta bien entrado el siglo XIX. Parece que los últimos lobos se pudieron ver por los montes del entorno de lo que hoy es La Unión. En los archivos capitulares del Ayuntamiento de Cartagena son numerosísimas las citas sobre la presencia de lobos y los empeños del concejo para acabar con ellos, como aparece en este acta de 1626:

"Hay tanto crecimiento de lobos y zorras que andan por  el campo a cualquier  hora del dia y de la  noche ... que si no se remedia,  no se podrá  habitar en los campos y la ciudad perderá muchos maravedís de sus propios, pues no acudirán los ganados a esta ciudad" . (1)


En 1605 se recompensó  con un total de 99.200  maravedíes la captura de 134 lobos en Cartagena. La cantidad de lobos existentes  debió  seguir  siendo  grande  durante  los  siglos XVI y XVII,  pues se pagaban  cada vez más caros, en 1610 se pagaba el lobo a 4 ducados (1.336 maravedís), la loba o la camada a 2.000. 

A finales de 1787, los ganaderos pidieron al ayuntamiento que dictase providencias pues "...hallándose este término y especialmente la costa de Poniente con mucha abundancia de lobos, ejecutando muchos perjuicios a los ganados, y que cada dia se harán mas considerables si no se extinguen estos nocivos animales, que se ven  en tanta abundancia que hasta con los mastines de los ganados destruyen ..."  (1)

Terminamos este bloque referido a la presencia del lobo en las sierras de Cartagena con la mención a la tradición que atribuye el nombre de las Cuestas del Cedacero, en el camino de Cartagena a La Azohía, a la supuesta muerte de un vendedor ambulante de cedazos que, habiéndosele hecho de noche por el camino, fue atacado y devorado por una manada de lobos. (2)


Si existe un animal enigmático en la literatura sobre zoología de la Península Ibérica, ese es la encebra. La encebra es descrita en numerosos documentos medievales como un équido salvaje, a mitad de camino entre el caballo y el burro, y cuyos últimos ejemplares silvestres fueron documentados en la zona de Chinchilla a finales del siglo XVI. 



Así, en el documento denominado "Relaciones de Chinchilla de Felipe II", realizada en 1576, se menciona por última vez la presencia de este animal, describiéndolo como un caballo de color cenizo como el pelaje de las ratas, de hocico oscuro, que relinchaba como las yeguas y que corría más rápido que los jinetes que intentaban darles caza.


Por otra parte, numerosos topónimos tanto de España como de Portugal son relacionados con este término: Cebrones del Río (León), Piedrafita do Cebreiro (Lugo), Auga dos Cebros (Pontevedra), Vegacebrón (Asturias), Zebreira (Idanha-a-Nova), Monte dos Zebros (Beira Baixa), Vale da Zebra (Ribadetejo), Ribeira de Zebro (Moura), Valdencebro (Teruel), Abrigo de los Encebros (Alarcón), Cebreros (Avila), Acebrón (Cuenca), Los Encebros (Chinchilla), Encebras (Alicante), Las Encebras (Murcia), etc.

La presencia de la encebra en Cartagena no está documentada fehacientemente, sin embargo, su amplísima distribución por toda la Península Ibérica, y el hecho de que los últimos ejemplares fueran vistos entre las provincias de Murcia y Albacete, hacen muy plausible su presencia por nuestros campos. 


Distribución hipotética de la encebra hacia el siglo XIII. (3)

El libro de Montería de Alfonso XI sí menciona la presencia de encebras en el noroeste de la Región, entre Lorca y Caravaca de la Cruz.  

"Hacia Lorca, buen monte de puerco e de enzebras en invierno.  Hacia Caravaca, Las Cabezas de Copares es buen monte de puerco, e de enzebras, en invierno. Hacia Caravaca, la Sierra de Zelchite, es buen monte de puerco en invierno; e ha muchas enzebras".

Además, según el historiador Merino Álvarez (1919) también en tiempos de los Reyes Católicos se encontraban las encebras en la Manga del Mar Menor (Murcia) y alrededores:

...el resto lo llenaban las malezas de riberas, vegas y sotos; malezas tan frecuentes por las ramblas, ríos y tierras bajas de los campos de Murcia, Orihuela, Totana y Cartagena, donde con las hierbas se criaban el venado, la «encebra,», el corzo y los gamos, de los que algunas manadas habían pasado a las islas de la costa”. (4)

La verdadera naturaleza de la encebra es muy discutida, siendo varias las teorías sobre la identidad de este mamífero: Se ha propuesto que podría tratarse de 
los últimos ejemplares europeos del Equus hydruntinus, un équido salvaje del pleistoceno, extinto en el resto de Europa durante la Edad del Hierro. Otros autores apuestan por la presencia de caballos o asnos cimarrones o asilvestrados, similares los primeros a la raza portuguesa sorraia

Cuando los primeros exploradores portugueses llegaron a las costas del sur de África en el siglo XV y vieron por primera vez las quaggas, una subespecie, hoy extinta, de cebra común en lo que actualmente es Sudáfrica, las llamaron "cebras" , al recordarles las encebras ibéricas.


Ilustración antigua de un quagga sudafricano




La foca monje es un mamífero marino que, en la antigüedad, ocupaba todas las costas del Mar Mediterráneo y se extendía por el Atlántico hasta las costas de Marruecos, Mauritania, Islas Canarias y Madeira. 


Debido a la competencia con los pescadores y el consumo de su carne y grasa, fue perseguida hasta su total extinción en nuestro país y,  en la actualidad, es un mamífero considerado en gravísimo peligro de extinción, con menos de 700 ejemplares en todo el mundo. 


En Cartagena tuvimos focas en nuestras costas hasta hace relativamente muy poco tiempo. Éstos son los últimos avistamientos producidos: (5)

1920. Portmán. Ejemplar muerto con dinamita. 

1925. Portmán. Ejemplar observado en la playa.
1930. Cabo de Palos. Un grupo de entre 3 y 5 observado en las rocas.
1930. El Gorguel. Ejemplar pequeño muerto.
1930. Portmán. Ejemplares con crías. 
1933. Islas Hormigas. Ejemplar descansando en las rocas.
1935. Escombreras. Grupo de focas visto descansando sobre las rocas.
1940. Portmán. Ejemplar en la playa. 
1940 Cabo Tiñoso. Ejemplar visto nadando frente al cabo. 
1940 Cabo Tiñoso. Otro ejemplar matado por los pescadores.
1944. Calblanque. Ejemplar avistado en la playa. 
1947. Cabo de Palos. Ejemplar avistado nadando.
1949. Isla de las Palomas. Ejemplar atrapado en redes.
1956. Cabo Tiñoso. Ejemplar atrapado en red vivo y posteriormente muerto.
1961. Cabo de Palos. Ejemplar nadando cerca del cabo.
1966. Puerto de Cartagena. Ejemplar muerto de un disparo.
1974 Cabo Tiñoso. Ejemplar visto por un submarinista bajo el agua. 

Es muy probable que alguno de estos ejemplares terminara lastimosamente disecado en el museo de Ciencias Naturales del Instituto Alfonso X de Murcia. (6)







Gran ejemplar de foca monje muerto por pescadores en Mallorca.

Desgraciadamente, es bastante improbable que podamos disfrutar de este magnífico mamífero marino en nuestras costas en un futuro próximo. La mayor colonia de foca monje del mundo se encuentra en la península de Cabo Blanco, en Mauritania, donde un equipo español realiza un exitoso proyecto de recuperación de la población que ha salvado momentáneamente a la especie de la extinción inmediata. Puedes ver su trabajo en este precioso vídeo. 



También en Madeira, el gobierno portugués ha conseguido aumentar la población a través de un proyecto LIFE

Incluso, el ministerio de medio ambiente proyecta su reintroducción en la isla de Fuerteventura.








Distribución del lince ibérico en la Península Ibérica según el zoólogo Ramón Grande del Brío ('El lince ibérico en Castilla y León'. 1993).

El zoólogo Ramón Grande del Río incluye el Campo de Cartagena en  la distribución del lince ibérico en la Península Ibérica en fechas tan tardías como 1960. En la Región de Murcia, su presencia está documentada hasta fechas relativamente recientes, incluso, existen avistamientos probables de linces en un entorno árido, como el de Cartagena, en la Sierra de la Almenara, entre Lorca y Águilas. (8)

En nuestra región se han considerado varios espacios naturales como idóneos para la reintroducción del lince en las sierras de Caravaca y Lorca, así como en las Sierras de Altaona y Escalona, por la abundancia de su presa principal, el conejo. En Cartagena, es probable que su introducción fuera compleja debido a la falta de espacio y la gran antropización de los espacios naturales.  (9)


El águila pescadora (Pandion haliaetus).



El águila pescadora es un ave rapaz de distribución mundial y que nos visita de vez en cuando en sus pasos migratorios.   


Águila pescadora en una isla del Mar Menor durante el invierno. 

A pesar de que a nivel mundial no es un ave que se considere amenazada, en la Península Ibérica ha sufrido un retroceso muy considerable, habiendo desaparecido como nidificante de la mayor parte del territorio nacional. En Cartagena se tiene constancia de la existencia de un nido de esta especie en los acantilados de la Sierra de la Fausilla, de donde desapareció en los años 70.  (7).

En España, los gobiernos del País Vasco, Cantabria, la Junta de Andalucía, así como de la Generalitat Valenciana han inciado en sus respectivas comunidades autónomas programas de recuperación de esta especie con resultados bastante exitosos, como se muestra en el siguiente vídeo. 


¿No sería posible que el gobierno de la Región de Murcia se sumara a los proyectos de otras Comunidades Autónomas e iniciara un proyecto de recuperación de esta especie en nuestras costas? Los acantilados de Cabo Tiñoso, con su recientemente protegida reserva marina, serían un lugar ideal para recuperar la anidación de esta hermosa rapaz en nuestras costas. 





No existe constancia de la presencia del oso pardo europeo en las sierras de Cartagena. Sin embargo, sí hay documentación que atestigua la presencia del oso en parajes tan cercanos como la Sierra de Carrascoy, en Murcia. Muy probablemente, el nombre de Carrascoy derive de la presencia extendida de carrascas o encinas, cuyas bellotas alimentarían a los osos durante el otoño. 

Alfonso XI de Castilla  ordena que en el término de Murcia: «ninguno sea osado de matar puerco, ni oso, ni gamo, ni con ballesta ni con cepo, ni con otro armadijo, so pena de ciertas penas, porque en el término de la dicha ciudad había pocos montes donde los dichos puercos y osos se pudiesen criar, y que en los lugares de dicho reino, a ella comarcanos, hay mucho término donde se crían» (Torres Fontes, 1984). Posiblemente esta caza empezaba a escasear, por lo que se dictan estas ordenanzas. 


Actualmente se desconoce si en tiempos más remotos existían osos por nuestros montes, aunque, por alguna crónica, se sabe que llegaban hasta las playas de Águilas, por lo que no es descabellado pensar que pudiera haberlos habido también por nuestros bosques. (10)

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