lunes, 6 de abril de 2020

La tapenera de la Sierra Minera, un endemismo de nuestros montes.



La señora doña Paquita, del pueblo de Alumbres, tenía la costumbre de salir en verano, bien temprano por la mañana, a recoger alcaparras de un grupo de tapeneras que tenía cerca de su casa, en la mina La Parreta. Doña Paquita se quejaba amargamente a nuestro amigo, el botánico José Antonio López Espinosa, de que sus esfuerzos matinales no se vieran suficientemente recompensados en forma de botes de conservas llenos de hermosas tápenas encurtidas para usar durante todo el año. 

Doña Paquita recogiendo alcaparras en Alumbres. Fuente: Ioannes Laurentius fotografía

Ella no lo sabía, pero sus botes no se llenaban porque hacía la recolección de una especie de tapenera diferente de la tapenera común (Capparis spinosa), que es la que suele utilizar, con mejores rendimientos, para la recogida de alcaparras, tallos y caparrones.


Alcaparras (botones florales), tallos y caparones (frutos) encurtidos de la tapenera común.

Los arbustos de los que doña Paquita recogía sus alcaparras eran ejemplares de la tapenera de la Sierra Minera (Capparis zoharyi), una especie más del catálogo de endemismos iberoafricanos, plantas que se distribuyen entre el norte de África y el sur de la Península Ibérica y que entraron en el continente europeo cuando el Mar Mediterráneo se secó hace unos 6 millones de años. Esta tapenera tiene un área de distribución amplia, pero muy puntual, desde Marruecos y Argelia hasta Turquía e Israel, siendo sus únicas poblaciones conocidas en Europa las de la Sierra Minera de Cartagena-La Unión. En el Mediterráneo oriental es conocida como tapenera de Jerusalem, encontrándose algunos ejemplares de esta especie en el conocido muro de las lamentaciones de la Ciudad Santa, único resto en pie del segundo templo de Jerusalem.

Donald Trump y las Capparis zoharyi del muro de las lamentaciones de Jerusalem.

La presencia de la tapenera de la Sierra Minera, como especie diferente de la tapenera común, no había sido advertida en nuestras sierras hasta 1996, cuando un gran ejemplar de este arbusto en Atamaría llamó la atención de dos botánicos murcianos, Francisco Alcaraz y Diego Rivera, quienes la identificaron como Capparis aegyptia. Sin embargo, en 2006, la botánica Cristina Inocencio la describió como especie nueva para la ciencia con el nombre de Capparis zoharyi.

Primer ejemplar de la especie descrito en Atamaría, recientemente desbrozado por la dirección general de carreteras.  Fotografía de José Antonio López Espinosa

La situación de Capparis zoharyi en nuestras tierras era totalmente desconocida, y no fue hasta 2013 cuando José Antonio López Espinosa tomó la iniciativa de hacer un primer estudio y censo de la especie para conocer la situación real de esta tapenera en nuestra comarca. Sabiendo de nuestra afición a patear el monte, José Antonio aceptó la colaboración que le ofrecimos para la confección del censo y descubrimos para el mismo dos poblaciones nuevas desconocidas hasta ese momento: una muy abundante en el monte San Julián y otra, más reducida, en el entorno de Galeras, la única al oeste de la ciudad de Cartagena. Del censo final salieron unos 350 ejemplares en 26 núcleos poblacionales distribuidos mayoritariamente entre el monte San Julián y el Cabezo de San Ginés, con algunos ejemplares dispersos al este y al oeste de estas localidades. Las mayores poblaciones son la ya citada de San Julián, otra en el entorno de Cala Cortina y una más en Escombreras, siendo esta última la más abundante. También, junto con José Antonio López Espinosa, bautizamos en ese momento a esta planta con el nombre común de tapenera de la Sierra Minera para la página de Región de Murcia Digital.

Tapenera de la Sierra Minera en la carretera de acceso a Navantia.

Diferencias entre la tapenera común (antes Capparis spinosa y ahora Capparis sicula) y la tapenera de la Sierra Minera (Capparis zoharyi).


Llama la atención que, aún siendo las diferencias entre Capparis spinosa y Capparis zoharyi bastante evidentes, nadie hubiera reparado en la existencia de esta tapenera como especie diferente de la tapenera común, hasta fechas tan recientes. Las principales diferencias son éstas: 

- Porte: La tapenera común presenta porte rastrero, sin tronco, mientras que la tapenera de la Sierra Minera tiene un porte elevado con presencia de tronco, que puede llegar a ser bastante grueso en ejemplares añosos. 

Ejemplares de C.spinosa (izquierda) y C.zoharyi (derecha)


- Hojas. El final de las hojas de la tapenera común es agudo, terminado en punta, mientras que el de las de la tapenera de la Sierra Minera es escotado -con una hendidura hacia dentro-. 



Hojas de C.spinosa (izquierda) y C.zoharyi (derecha)



- Color: La tapenera común tiene un color verde claro amarillento, mientras que el de la tapenera de la Sierra Minera es verde azulado o grisáceo. 



Ejemplares de C.spinosa (izquierda) y C.zoharyi (derecha)

- Fruto: El fruto de la tapenera común tiene la carne roja una vez completamente maduro, el de la tapenera de la Sierra Minera la tiene blanquecina o amarillenta.

Frutos de C.spinosa (izquierda) -Fotografía de echino - y C.zoharyi (derecha)


Resulta que, para complicar un poquito las cosas, las dos especies se pueden cruzar, dando lugar a un híbrido con características intermedias que fue descubierto y denominado Capparis x inocentii (por haber sido descrito en la mina Inocente, camino de El Gorguel) por José Antonio López Espinosa.  

Capparis x inocentii, híbrido de C.spinosa y C.zoharyi en la Mina Inocente. Fotografía de José Antonio López Espinosa. 

Nuestra tapenera está tan perfectamente adaptada al paisaje minero que tiene predilección por los suelos contaminados, márgenes de caminos, muros de edificios mineros abandonados, terraplenes y escombreras producto de la actividad minera. 

Ejemplar en el Lavadero de la mina Remunerada, en el Parque Minero, bajo el camino del 33. 

Ejemplar en flor en la mina La Parreta, en Alumbres. 

Estado de conservación y protección legal. 

La tapenera de la Sierra Minera es una más de las joyas botánicas que atesora nuestra Sierra Minera de Cartagena-La Unión, constituyendo una de las más importantes aportaciones de nuestra flora al contexto de la biodiversidad europea. Por el tamaño de su población y aplicando los criterios de la UICN, se encontraría en peligro de extinción. Sin embargo, la especie no ha sido evaluada hasta el momento y carece por completo de protección legal en el decreto regional de flora protegida ya que su descubrimiento es posterior a éste. Sólo algunos ejemplares se encuentran dentro del área protegida del Parque Regional de Calblanque, Monte de las Cenizas y Peña del Águila, estando el resto carentes de cualquier tipo de protección medioambiental. 

Botones florales, como los que usaba doña Paquita para hacer sus encurtidos. 

Por nuestra parte intentaremos aportar algo a su conservación incluyéndola dentro del proyecto de '33 EN VERDE' para restauración ambiental del Parque Minero de La Unión. Teniendo en cuenta la capacidad de esta especie para asentarse en  los suelos afectados por la actividad minera, vamos a probarla como primocolonizadora de suelos degradados y, de paso, colaboramos en su recuperación en nuestra sierra minera. Las semillas están ya sembradas y esperamos que germinen en breve. 

Abeja libando de una flor de tapenera de la Sierra Minera. 
 
Actualización a septiembre de 2020
 
Durante el verano de 2020 comenzaron a germinar las semillas de Cappari zoharyi que habíamos recogido de las minas de La Unión. Fueron pasadas a macetas biodegradables ya que desarrollan un sistema radicular muy débil y, plantadas en alveolo tradicional de plástico, terminaban muriendo con el trasplante al monte. Así están algunas de nuestras tapeneras a septiembre de 2020. 



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Algunas referencias: 
 




3 comentarios:

  1. Gracias por el artículo. Muy interesante. Soy de Mazarrón, vivo en Cartagena y cuando empece a andar por San Julian, Alumbres, me sorprendio encontrrar esta especie, con sus botones morados, espigada hacia arriba... empece a fijarme en que las que veía en las faldas de Galeras eran como las que conocia de Mazarrón y no como estas, llegue a pensar que quizas los suelos contaminados le daban ese color y forma a la tapenera, fue cuando ya empece a googlear hasta que aprendī que es una especie diferente.

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  2. Buena observación Alejo. Los ejemplares de San Julián, especialmente abundante la especie en el entorno de la batería de Trincabotijas, los descubrimos nosotros. Llama la atención que algo tan evidente como es que esta especie es diferente de la tapenera común, pasara tan desapercibido.

    Muchas gracias por seguirnos.

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  3. Hola; yo intenté reproducir la tapenera normal desde semilla y pedí varios miles de semillas..pues tan sólo germinaron unas cuantas. Esperemos que esta especie tenga una tasa de germinación mucho mayor que la de su prima.

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