lunes, 9 de marzo de 2020

Nos encantan los madroños

Hace unas semanas se publicaba en algunos medios la noticia del descubrimiento en Cabo de Gata  de un único y solitario ejemplar de madroño, testigo de una mayor presencia de esta especie en el pasado en el árido sureste.


Al hilo de esta noticia y como nos encantan los madroños, decidimos escribir este post sobre la situación de esta especie en nuestras sierras de Cartagena.

Frutos del madroño. 

El madroño (Arbutus unedo) es un arbol o arbusto propio de los encinares y alcornocales mediterráneos que se extienden a lo largo de toda la ribera de este mar, desde la Península Ibérica y el norte de África hasta Grecia y Turquía. Su origen, como el de muchas otras especies mediterráneas de hoja lauroide (con forma de laurel), como el acebo, el durillo o el boj, está en las laurisilvas tropicales que en el terciario cubrían las orillas del Mar Mediterráneo. Cuando el clima tropical desapareció hace unos 20 millones de años de las riberas de este mar, muchas especies, como el madroño, consiguieron evolucionar y adaptarse a las nuevas condiciones mucho más secas y frías que las de sus bosques primigenios. Otras especies desaparecieron y sólo pueden encontrarse ya en las actuales laurisilvas de Canarias y Madeira. Algunos reductos de laurisilva pueden también encontrarse en el Parque Natural de los Alcornocales en Cádiz

Laurisilva en la Isla de La Palma. En estos bosques que hace 20 millones de años cubrían las orillas del Mar Mediterráneo se originaron los antepasados de los actuales madroños. 

En las laurisilvas canarias, el antepasado de los madroños mediterráneos evolucionó hacia otra especie diferente: el madroño canario (Arbutus canariensis)

El madroño canario evolucionó en las laurisilvas de Canarias. 

El madroño en la Región de Murcia. 

En la Región de Murcia, el madroño se encuentra al límite de su distribución por la falta de disponibilidad de agua. Aún así, se pueden encontrar buenas poblaciones de esta especie en las umbrías de las sierras de Ricote y Cieza, en Sierra Espuña, en la Sierra de la Pila y en El Carche

El fruto del madroño es consumido en fresco y en mermeladas y licores. Sin embargo, fue la extraordinaria calidad de su madera y su excepcional poder calorífico lo que determinó la condena de esta especie a su paulatina regresión y casi desaparición de nuestros montes. El uso de la madera de madroño para alimentar los hornos de fundición de metal está documentado arqueológicamente en el sureste peninsular desde la aparición de las primeras fundiciones metalúrgicas de la prehistoria. 

Troncos de madera de madroño para combustible.

El madroño en los montes de Cartagena. 

En la actualidad, el madroño es un árbol muy raro y localizado muy puntualmente en algunas umbrías  protegidas de nuestras sierras, donde la menor incidencia de la insolación compensa la deficiencia de recursos hídricos. Pero, con toda seguridad, el madroño tuvo que estar mucho más ampliamente presente en nuestras sierras en el pasado.

Existen topónimos que nos desvelan la existencia de antiguos madroñales, como la Vertiente del Madroñal, cerca de Atamaría, en el Parque Regional de Calblanque, donde hoy día no queda ninguno o el barranco de La Madroñera, cerca de Las Palas, en la Sierra del Algarrobo, indicativo también de la antigua presencia de esta especie.

Nosotros hemos escuchado, por otro lado, testimonios orales del consumo de frutos de madroño de árboles que se encontraban a lo largo del camino que, bajo el cortado de Peñas Blancas, realizaban diariamente los mineros que trabajaban en las minas de Colón. Hoy en día, salvo que puedan quedar ejemplares encaramados sobre la pared de Peñas Blancas a los que solo se pueda acceder por medio de escalada, parece que tampoco queda nada de aquellos madroños de Peñas Blancas. 

Cortado de Peñas Blancas

El camino a las minas de Colón entre palmitos y aladiernos.

En el Cabezo del Horno de Calblanque existió un grupo de seis madroños de buen porte de los cuales llegamos a ver tres de ellos vivos, aunque en mal estado, en el año 2012. La sequía de 2014 acabó con dos de ellos y el tercer superviviente terminó muriendo sobre el año 2017. Los madroños de Calblanque crecían en unos bancales junto con encinas (Quercus ilex), ruscos (Ruscus aculeatus) y majuelos (Crataegus granatensis), todas ellas, especies indicativas de la presencia de antiguos encinares en esta zona en épocas anteriores. Pensamos que el exceso de pinos y la competencia con éstos por el agua y la luz es lo que puede haber producido la muerte de unos ejemplares que eran posiblemente centenarios. 

Madroño del Cabezo del Horno de Calblanque en 2012

Rusco (Ruscus aculeatus) en el Cabezo del Horno de Calblanque

En la Sierra de La Muela, en una zona de muy difícil acceso y apartados de la zona en la que estamos llevando a cabo nuestro proyecto de restauración forestal-, el biólogo de ANSE Jorge Balibrea, descubrió en los años 80 una población de madroños de los cuales recogió semillas. Hace unos años, en un par de ocasiones, intentamos ascender por los cortados de la umbría de La Muela para volver a verlos con el fin de fotografiarlos y geolocalizarlos, pero no tuvimos éxito. Junto con los madroños, Jorge Balibrea también descubrió de nuevo especies propias de encinares como ruscos y algunos pies de labiérnago negro (Phillyrea media) - éstos sí los vimos-, una especie muy rara en la Región de murcia y declarada en peligro de extinción. 

Lábiernago negro (Phillyrea media)

Afortunadamente, las semillas recogidas por Jorge Balibrea germinaron y actualmente existen en el vivero de ANSE buenos ejemplares productores de fruto procedentes de aquellos árboles encontrados en la Sierra de la Muela.  

 Madroño en el vivero de ANSE procedente de semillas de los de La Muela.

El mejor madroñal con un buen número de individuos y en buen estado de conservación lo podemos encontrar en El Esparrillar, entre Cartagena y Mazarrón, cerca de la rambla de Valdelentisco. Allí, junto a aladiernos, palmitos y enebros, crecen unos 50 pies de porte mediano y que producen fruto regularmente. 

Madroños en El Esparrillar


Madroños en El Esparrillar


Madroños en El Esparrillar


Madroños en El Esparrillar


Madroños en El Esparrillar

En el vivero de ANSE también se conservan ejemplares productores de fruto y que proceden de semillas recogidas hace más de veinte años de estos madroños. 

Descubriendo nuevas poblaciones de madroños. 

Además de todos estas localizaciones que eran ya conocidas por los botánicos locales y por la administración, en 2011, y por medio de las referencias de Manuel, pastor del Campillo de Adentro y que decía conocer un arbusto que daba 'bolicas rojas', Eduardo Agüera, un compañero de la asociación, descubrió un ejemplar solitario de un madroño encaramado en una grieta de una roca en la zona del Tajo de los Monteses, cerca de la rambla de La Azohía.

 
Madroño en el Tajo de los Monteses

A unos 50 metros de este pie nos encontramos un joven brinzal de madroño de unos tres o cuatro años que debía proceder del anterior. Resulta increíble comprobar la asombrosa resistencia de este árbol que crece en un entorno extraordinariamente árido y directamente desde la grieta de una roca. 

Por último, en 2018, nuestro compañero de ARBA Cartagena, Bertrand Alcaraz, descubrió el mayor y mejor conservado madroñal de la costa de la Región de Murcia bajo el Cabezo de la Estrella, cerca de El Portús. Entre palmitos, aladiernos y enebros aparecieron un montón de pies de madroño con unos muy buenos portes y en un excelente estado fitosanitario. 


Madroños del Cabezo de la Estrella

Madroños del Cabezo de la Estrella


Madroños del Cabezo de la Estrella
  
Madroños del Cabezo de la Estrella

Madroños del Cabezo de la Estrella


Bertrand bajo uno de los madroños del Cabezo de la Estrella

Tenemos noticias también de la existencia en el pasado de madroños en el Barranco de la Víbora, en la subida a Peñas Blancas desde el este, pero, hasta ahora, no hemos conseguido encontrar ninguno. Si conoces de la existencia de algún madroño por nuestros montes, por favor, comunícanoslo para poder recogerles semillas y tratar de reconstruir genéticamente la población original de esta especie en las sierras de Cartagena. 

Recuperando los madroños cartageneros.

Como es una especie que produce flores y frutos en invierno generando alimento para aves e insectos y, además, es un árbol que nos encanta, hemos pensado que los madroños se merecen recuperar sus antiguos dominios perdidos, así que la hemos incluido como especie prioritaria en los proyectos, tanto de 33 en Verde en La Unión como en el Proyecto Fénix de La Muela. Ambos lugares cuentan con especiales condiciones de humedad al estar orientados a norte y recibir la humedad directa del mar - esto en el caso de La Muela-. Además, los suelos silíceos del Sancti Spíritu, favorecen la implantación de esta especie en La Unión. 

Los madroños que estamos plantando proceden con exclusividad de frutos de los individuos que ANSE mantiene en su vivero que provienen, como ya hemos comentado, de La Muela y de El Esparrillar. En un futuro próximo esperamos tener descendencia también de los madroños que descubrimos en el Cabezo de la Estrella, para consolidar la diversidad genética de los madroños de nuestras sierras. 

 Madroños en el vivero de ANSE procedentes de ejemplares de El Esparrillar y La Muela.

Durante el invierno de 2018 llevamos a cabo la plantación de unos 70 plantones de madroño en la umbría de la Sierra de La Muela. 

Plantación de madroños en la umbría de La Muela

Más de un año después, estos madroños están perfectamente asentados y muestran crecimientos muy notables. 

Madroño plantado en 2018 en La Muela. 

Madroño plantado en 2018 en La Muela. 

Y en esta última foto os mostramos cómo está ya germinando la siguiente hornada de madroños que llenarán nuestras sierras litorales. En estos alveolos está el futuro de esta especie en los montes de Cartagena y La Unión. 



2 comentarios:

  1. Felicidades por el trabajo que estáis llevando a cabo.

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  2. Enhorabuena por vuestro fantástico trabajo, y muchas gracias por dar a conocer la situación actual y tan detallada del madroño en Cartagena. Un saludo

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